💾 YOTTACALIPSIS

“La Sitcom de los Devs Manchegos” — Episodio 11

Imagen del episodio

El Intermediario

«La misión espía que acaba siendo una película de terror»

📅 2026-05-19

📺 Temporada 3 — 🎞️ Episodio 11

Estado: 🟢 Público

🎞️ ESCENA 1 — “Martes de facturación”

📍 CAP — Desván de GeoQ
⏰ Martes, 23:41 p.m.

Martes por la noche.

Un día que, por definición, no debería tener fiesta.

Pero Paco no cree en los calendarios. Paco cree en las oportunidades. En el cava barato. En facturar. Y en confundir “hemos captado clientes” con “me puedo abrir la camisa hasta la frontera administrativa”.

El CAP está cerrado abajo.

Moreno está fregando vasos con la resignación de un empleado que ha oído demasiadas veces la frase:

PACO, desde arriba
— ¡Moreno, sube hielo!

Moreno mira al techo.

MORENO
— Paco, mañana abro yo.

PACO
— ¡Y hoy abre GeoQ!

MORENO
— Eso no significa nada.

PACO
— ¡Pero factura!

Moreno deja el vaso.

Suspira.

Entra alguien por la puerta.

Son dos mujeres: Reme y Charo.

Reme lleva bolso grande, pelo arreglado y cara de haber venido “a tomar una” con la firme intención de que sea mentira.

Charo entra mirando el local como si estuviera valorando si esto acaba en verbena, ambulancia o ambas.

REME
— ¿Está Paco?

Moreno mira arriba.

Se oye un golpe.

Luego Paco cantando fatal.

PACO, arriba
— ¡Semos los GeoQ, semos los mejores!

Moreno señala la trampilla.

MORENO
— Por desgracia.

CHARO
— ¿Y se sube por ahí?

MORENO
— Sí.

REME
— ¿Es seguro?

Moreno se queda pensando.

MORENO
— No jurídicamente.

Las dos suben.

📍 Desván de GeoQ

La trampilla se abre.

Paco aparece arriba, glorioso.

Camisa abierta hasta un punto en el que la camisa ya no participa en la conversación.

Rojo.
Sudado.
Feliz.
Borracho de una forma muy española y muy empresarial.

PACO
— ¡Bienvenidas a la sede central!

Reme mira el techo bajo.

REME
— Paco, esto es un trastero.

PACO
— Trastero no.
— Hub de inteligencia territorial.

Charo huele el aire.

CHARO
— ¿Y por qué huele a cable caliente?

George, al fondo, sin levantar la vista del portátil:

GEORGE
— Porque el router está sufriendo.

PACO
— ¡George, deja de currar, hombre!
— ¡Que hemos robado diez clientes!

Antonio, sentado en una silla con copa en la mano, corrige automáticamente.

ANTONIO
— Captado.

PACO
— Robado con método.

ANTONIO
— Captado.

PACO
— Georrebañado.

Antonio bebe.

ANTONIO
— Esa casi la acepto.

El desván está irreconocible.

Hay vasos de plástico sobre mapas.
Una botella de cava metida en una papelera con hielo.
Una regleta colgando como si fuera decoración navideña.
El póster de Pink Floyd torcido.
Un portátil de Antonio rodeado de migas.
Y una pizarra con letras enormes:

GEOQ 10 — YOTTA 0

Antonio la mira cada pocos segundos.

Le molesta.

Pero no la borra.

Porque también le gusta.

Paco sube la música.

Verbena pura.

Una canción de esas que parece diseñada para que alguien con camisa abierta grite “¡esa!” antes del estribillo.

PACO
— ¡Ahora sí! ¡Esto es estructura empresarial!

Reme empieza a bailar.

Charo se sirve cava.

Antonio intenta mantenerse en modo chill, pero ya va tarde. Tiene esa sonrisilla de señor serio que sabe que mañana se va a arrepentir y aun así está dentro.

ANTONIO
— Paco, baja un poco la música. Esto es un espacio de trabajo.

PACO
— Antonio, tú antes no tenías clientes. Ahora tienes diez.
— El espacio de trabajo ha evolucionado.

George teclea.

El reflejo de la pantalla le ilumina la cara.

No se ve qué hace.

Solo su sonrisa pequeña.

Paco se le acerca con la copa.

PACO
— George, niño, tú eres raro, pero me estás dando alegrías.

GEORGE
— Me conformo con resultados.

PACO
— ¡Resultados, dice!
— Eso es hablar como un tío que no ha bailado con Reme.

Reme levanta la copa.

REME
— Yo cobro en cava.

CHARO
— Y en información.

Antonio la mira.

ANTONIO
— ¿Información?

CHARO
— Paco habla mucho cuando bebe.

PACO
— Paco habla siempre.
— Cuando bebe, revela mercado.

Antonio se ríe.

Paco coge una fregona como micrófono.

PACO
— ¡Va por GeoQ, por los clientes y por los que decían que esto no facturaba!

Empieza a cantar una de los Mojinos.

Mal.

Con entrega.

Con una seguridad que solo puede venir del alcohol o del desconocimiento musical.

PACO
— ¡Soy un tío eleganteeee!

Charo le mira de arriba abajo.

CHARO
— Elegante vas de cintura imaginaria.

Reme se ríe.

Antonio se ríe.

George no.

George sigue trabajando.

Paco lo señala.

PACO
— ¡George, míralo! ¡Míralo! ¡Esto también es empresa!

GEORGE
— Estoy mirando otra empresa.

Antonio levanta la cabeza.

ANTONIO
— ¿Qué?

George cierra una ventana.

GEORGE
— Nada. Clientes.

Paco aplaude.

PACO
— ¡Clientes! ¡Esa palabra sí!

Reme encuentra una baraja.

REME
— ¿Jugamos?

Paco abre los brazos como si la historia le hubiera dado su momento.

PACO
— Strip póker territorial.

Antonio se atraganta.

ANTONIO
— ¿Qué?

CHARO
— Paco, tú ya vas perdiendo.

Paco mira su camisa abierta.

PACO
— Estrategia agresiva.

Antonio se pone de pie.

ANTONIO
— No vamos a jugar a strip póker en una sede profesional.

Paco mira alrededor.

Los mapas manchados.
El cava en papelera.
La fregona-micrófono.
La regleta colgando.
Reme usando un plano como abanico.

PACO
— Antonio, la sede profesional tiene el servidor encima de una caja de cerveza.

George, sin mirar:

GEORGE
— Y vibra cuando Paco canta.

PACO
— ¡Porque siente la facturación!

Empiezan a jugar.

No se ve nada explícito, solo Paco perdiendo dignidad por capas.

Pierde una mano: se quita un zapato.

Charo huele el aire.

CHARO
— Eso cuenta como ataque químico.

Pierde otra: se quita una pulsera ridícula.

Reme gana con una tranquilidad sospechosa.

ANTONIO
— Reme, ¿tú sabes jugar?

REME
— Yo he cerrado bares con peores normas que esta.

Paco se levanta para cantar otra vez, pisa un cable y casi se lleva por delante el mapa de Valencia.

Antonio reacciona.

ANTONIO
— ¡El mapa!

Paco gira, tropieza con una silla, agarra lo primero que encuentra.

El póster de Pink Floyd.

Lo arranca medio de la pared.

Silencio.

La música sigue.

El póster queda doblado en manos de Paco.

Antonio lo mira como si acabaran de pegarle a un familiar metodológico.

PACO
— Se puede arreglar.

ANTONIO
— Paco.

PACO
— Con cinta.

ANTONIO
— Paco.

Reme se acerca.

REME
— Ahora tiene más personalidad.

Charo asiente.

CHARO
— Antes era un póster. Ahora ha vivido.

George mira por fin.

GEORGE
— The Dark Side of the CAP.

Pausa.

Antonio intenta no reírse.

Fracasa.

Se ríe.

Paco señala a George, emocionado.

PACO
— ¡Ese es mi becario! ¡Raro, pero con frase!

George vuelve al portátil.

La fiesta sube.

Paco baila con Reme demasiado cómodo.

Charo le gira la fregona como si fuera una pareja de pasodoble.

Antonio bebe, se suelta, hace dos pasos torpes de baile que parecen una explicación de rotondas.

REME
— Antonio baila como si estuviera aprobando un plan parcial.

ANTONIO
— Eso ha sido ofensivo y preciso.

Paco se acerca a Reme.

Demasiado feliz.

Demasiado confiado.

Demasiado Paco.

PACO
— Aquí arriba se respira futuro.

REME
— Se respira cava, Paco.

PACO
— También.

En la esquina, George sigue trabajando.

Mientras todos bailan, él abre una carpeta.

No se ve el contenido.

Solo se ve el nombre reflejado un instante en la cámara:

NEXO

George minimiza.

Abajo, Moreno mira al techo.

Cae polvo sobre la barra.

MORENO
— Martes.
— Es martes.

Corte.

🎞️ ESCENA 2 — “Diez clientes”

📍 Yotta — Despacho de Enrique
⏰ Miércoles, 9:07 a.m.

El despacho de Enrique no está hecho para fiestas.

Está hecho para malas noticias, cafés fríos y frases que empiezan con:

“Tenemos que hablar.”

Enrique está de pie frente a la pantalla.

Más cabreado que nunca.

No cabreado de “esto me molesta”.

Cabreado de “alguien va a explicar una cifra o voy a reinventar el derecho laboral”.

En la pantalla:

CLIENTES PERDIDOS DESDE TALICON: 10

El número está en rojo.

No porque alguien lo haya diseñado así.

Porque hasta Excel ha sentido vergüenza.

Jose está sentado, serio.

Danna está de brazos cruzados, mandíbula apretada.

Blas tiene portátil abierto.

Anabel sostiene una carpeta.

Jose Carlos está en una silla, quieto, mirando la pantalla.

Violeta está junto a la puerta, intentando parecer que no quiere estar y queriendo estar.

YottaIA está abierta en el monitor lateral.

No hace chistes.

Eso también da miedo.

ENRIQUE
— Diez.

Silencio.

ENRIQUE
— Diez clientes.

Nadie respira demasiado.

ENRIQUE
— En seis semanas.

Jose levanta un poco la mano.

JOSE
— Técnicamente—

ENRIQUE
— Jose.

Jose baja la mano.

JOSE
— Técnicamente me callo.

Danna señala la pantalla.

DANNA
— Esto no es normal.

ANABEL
— No pierdes diez clientes porque otra empresa haga mapas bonitos.

BLAS
— Siempre entran justo cuando el cliente está dudando.

JOSE CARLOS
— Con la oferta correcta.

Violeta mira el móvil.

VIOLETA
— Y con frases muy específicas.

Todos la miran.

VIOLETA
— ¿Qué? Paco sube cosas.

Jose se gira.

JOSE
— ¿Qué sube Paco?

Violeta enseña el móvil.

Un estado borroso de Paco.

Paco con la camisa abierta, copa en mano, el póster de Pink Floyd doblado detrás, Reme bailando al fondo, Charo con una baraja y Antonio sentado con cara de “no participo pero estoy participando”.

Texto del estado:

“GeoQ factura, los demás miran mapas”

Enrique cierra los ojos.

ENRIQUE
— Me está robando clientes un señor con la camisa abierta.

JOSE
— Y con engagement.

DANNA
— ¿Quién es la mujer del fondo?

Blas se queda raro.

BLAS
— Reme.

Anabel se gira hacia él.

ANABEL
— ¿La conoces?

BLAS
— Es la cajera del Villacerrada. La de pescados.

Jose abre mucho los ojos.

JOSE
— ¿Reme de pescados estaba en GeoQ?

BLAS
— Sí.

DANNA
— ¿Y por qué sabes eso?

BLAS
— Porque me lo contó todo.

Pausa.

BLAS
— Todo, todito, todo.

Violeta se acerca.

VIOLETA
— La de pescados habla muchísimo.

BLAS
— Me dijo que Paco cantó Mojinos, que Antonio bailó, que jugaron a strip póker territorial y que rompieron el póster raro de Antonio.

Jose mira a cámara.

JOSE
— El mercado español se mueve por tres canales: LinkedIn, WhatsApp y cajeras de pescadería.

Anabel mira el estado otra vez.

ANABEL
— ¿Y George?

Violeta amplía la imagen.

George aparece al fondo.

No baila.

No bebe.

No mira a cámara.

Está trabajando.

Danna se inclina.

DANNA
— Ese tío no celebra.

JOSE
— Ese tío procesa.

Enrique golpea la mesa con dos dedos.

No fuerte.

Lo justo para que todos vuelvan.

ENRIQUE
— Me da igual la fiesta.
— Me da igual Paco.
— Me da igual Reme, Charo, los Mojinos y el póster.
— Quiero saber cómo saben tanto.

YottaIA habla.

YOTTAIA
— He comparado fechas de pérdida, cambios de precio y comunicaciones comerciales. GeoQ se adelanta a movimientos internos de Yotta con demasiada precisión.

ENRIQUE
— Traducción.

YOTTAIA
— Alguien les da datos.

Silencio.

Ese sí pesa.

Blas abre una hoja.

BLAS
— Hay patrones. Clientes que reciben propuesta de GeoQ justo después de que nosotros actualicemos oferta.

DANNA
— Talicon fue igual.

ANABEL
— Y sabían lo del Excel.

Jose se levanta.

JOSE
— Necesitamos entrar.

ANABEL
— A nivel legal, no me encanta que esa sea tu primera solución.

JOSE
— No he dicho dónde.

ANABEL
— Es peor que creas que eso ayuda.

Jose mira a Violeta.

JOSE
— Paco sigue viéndose con la vecina, ¿no?

Violeta sonríe.

VIOLETA
— Diría que sí.

Anabel entiende antes que Enrique.

ANABEL
— No.

Danna también entiende.

DANNA
— Sí.

Enrique mira a todos.

ENRIQUE
— ¿Qué?

Jose ya está en modo plan.

JOSE
— La vecina puede entrar al CAP sin levantar sospechas.

ANABEL
— Porque se está tirando a Paco.

Silencio.

Violeta hace una mueca.

BLAS
— Directo, pero sí.

Enrique se frota la cara.

ENRIQUE
— ¿Por qué sé estas cosas?

JOSE
— Porque diriges una empresa real, Enrique. La realidad es desagradable.

Jose Carlos habla.

JOSE CARLOS
— Necesitamos prueba. No acusación.

Enrique asiente.

ENRIQUE
— Prueba.

Jose mira a Blas.

BLAS
— Un pendrive. Solo copiar metadatos, índices, lo que pueda.

ANABEL
— Nada destructivo.

JOSE
— Nada destructivo.

YottaIA aparece.

YOTTAIA
— Puedo preparar un dispositivo de lectura rápida.

Anabel mira a la pantalla.

ANABEL
— Sin malware.

YottaIA tarda medio segundo.

ANABEL
— Ese silencio no me gusta.

YOTTAIA
— Sin malware penalmente evidente.

ENRIQUE
— Sin malware.

YOTTAIA
— Qué ambiente.

Corte a la ventana.

La vecina está fuera, fumando.

Como si el universo la hubiera colocado ahí con presupuesto narrativo.

Jose abre la ventana.

JOSE
— Vecina.

VECINA
— ¿Qué pasa ahora?

Jose enseña el pendrive.

La vecina mira el pendrive.

Luego a Jose.

Luego al despacho lleno de gente seria.

VECINA
— Uy.

DANNA
— Necesitamos que metas esto en el ordenador de Paco.

La vecina sonríe.

VECINA
— ¿Y qué gano?

Anabel suspira.

JOSE
— Cotilleo.

VECINA
— Nivel.

Blas levanta la mano.

BLAS
— Reme del Villacerrada estuvo anoche en el desván.

La vecina se queda helada.

VECINA
— ¿Reme de pescados?

BLAS
— Sí.

VECINA
— ¿Con Paco?

BLAS
— Paco estaba… cómodo.

Jose añade:

JOSE
— Camisa abierta, cava, strip póker territorial.

La vecina apaga el cigarro.

Despacio.

VECINA
— Dame eso.

Anabel mira a Blas.

ANABEL
— ¿Cómo sabemos que Reme lo contó bien?

BLAS
— Porque Reme siempre lo cuenta todo.

Pausa.

BLAS
— Todo. Todito. Todo.

La vecina coge el pendrive.

VECINA
— Si Paco pregunta, he ido a hablar de lo nuestro.

Enrique, completamente derrotado por la frase:

ENRIQUE
— ¿De lo vuestro?

La vecina le guiña un ojo.

VECINA
— Tú preocúpate de tus diez clientes, cariño.

Sale.

Silencio en el despacho.

Jose mira a Enrique.

JOSE
— Buen equipo externo.

ENRIQUE
— Estamos usando a la amante de Paco como vector de inteligencia.

JOSE CARLOS
— Funcional.

Todos miran a Jose Carlos.

JOSE CARLOS
— Si sale bien.

Enrique vuelve a mirar la pantalla.

Diez clientes perdidos.

GeoQ celebrando.

George trabajando.

La vecina bajando al CAP con un pendrive.

ENRIQUE
— Quiero pruebas hoy.

Jose asiente.

Danna también.

Blas ya está conectado al portátil.

YottaIA habla, bajito:

YOTTAIA
— Operación vecinal iniciada.

Enrique mira la pantalla.

ENRIQUE
— Como esto salga mal…

Jose le corta.

JOSE
— Va a salir mal.
— La cuestión es si mal útil o mal denunciable.

Anabel cierra los ojos.

ANABEL
— Odio que esa sea la escala.

Corte.

 

🎞️ ESCENA 3 — “Humo, celos y USB”

📍 CAP — Miércoles, 10:42 a.m.

Moreno está en la barra.

Tranquilo.

Demasiado tranquilo para trabajar en un sitio donde el techo anoche soltaba polvo, verbena y frases de Paco que no deberían existir en horario laboral.

Entra la vecina.

No entra.

Aparece.

Como una inspección.

Lleva gafas de sol, bolso grande y un cigarro encendido con la autoridad de quien sabe que no debería fumar dentro, pero hoy ha decidido que el reglamento también le debe explicaciones.

MORENO
— Buenos días.

VECINA
— Paco.

Moreno señala arriba.

MORENO
— Está en el desván.

VECINA
— Claro que está arriba.
— Como las ratas cuando llueve.

Moreno parpadea.

MORENO
— ¿Café?

VECINA
— Luego. Primero voy a cometer una conversación.

Sube.

📍 Desván de GeoQ

Paco está con resaca empresarial.

Camisa medio abrochada.
Gafas de sol puestas dentro.
Un vaso de agua delante.
Cara de haber firmado un pacto con el cava y haber perdido.

Antonio revisa unos papeles intentando fingir que anoche no bailó como si aprobara una rotonda.

George está al portátil.

Paco levanta la vista.

PACO
— Hombre, reina.

La vecina le echa el humo en la cara.

Directo.

Paco tose.

PACO
— ¡Hostia!

VECINA
— Reme.

Paco se queda quieto.

Antonio levanta la vista.

George no.

PACO
— ¿Qué Reme?

VECINA
— Reme de pescados.

PACO
— Ah, esa Reme.

VECINA
— ¿Cuántas Remes hay en tu sede central, Paco?

Paco intenta ponerse digno.

No puede, porque las gafas de sol se le bajan por la nariz.

PACO
— Fue una reunión.

VECINA
— ¿Con strip póker?

Antonio cierra los ojos.

ANTONIO
— Paco…

PACO
— Territorial.

VECINA
— Me he tirado a hombres con menos excusas y más vergüenza.

Antonio se atraganta con el café.

George sonríe apenas.

VECINA
— ¿Y Charo qué era? ¿Consultoría externa?

PACO
— Charo pasaba por allí.

VECINA
— En un desván.

PACO
— Hay gente muy transitiva.

Mientras Paco intenta defender jurídicamente la verbena de anoche con palabras que no existen, la vecina deja el bolso en la mesa.

Saca el pendrive con dos dedos.

Lo acerca al portátil de Paco.

George levanta la mirada.

Un segundo.

La vecina lo ve.

Y entiende que necesita más ruido.

Se gira hacia Paco como una tormenta.

VECINA
— ¿Tú sabes lo que es que me entere por Reme?
— ¿Por Reme, Paco?
— ¿Por una mujer que te pesa el lenguado y te destruye reputaciones en la misma frase?

Paco señala a Antonio.

PACO
— Antonio también estaba.

ANTONIO
— Yo no estaba en esa conversación.

VECINA
— Tú estabas bailando.

Antonio se queda pálido.

ANTONIO
— ¿Eso también lo sabe Reme?

VECINA
— Reme lo sabe todo, cariño.

La vecina conecta el USB.

PLIN.

George mira.

VECINA, rapidísima
— ¿Y tú qué miras, niño oscuro?

George se queda quieto.

GEORGE
— Nada.

VECINA
— Pues sigue.

George baja la vista, pero no del todo.

Abajo, en el CAP, Moreno oye el sonido del ordenador.

Mira hacia la trampilla.

Sabe que algo pasa.

Entonces entra Violeta.

Como si hubiera sido enviada por el destino y por un grupo de WhatsApp muy turbio.

VIOLETA
— Moreno, ¿me pones un café?

Moreno la mira.

VIOLETA
— Y dime una cosa. ¿Anoche Paco cantó Mojinos de verdad?

Moreno suelta el trapo.

MORENO
— Sentido y con coreografía.

VIOLETA
— Necesito detalles.

Moreno mira arriba.

Mira a Violeta.

Mira la cafetera.

Decide que ese es su papel en la historia.

MORENO
— Se subió a una caja.

VIOLETA
— Perfecto.

Arriba, George se levanta.

GEORGE
— Voy abajo.

La vecina mira el porcentaje de copia.

71%.

PACO
— ¿A dónde vas?

GEORGE
— A por agua.

VECINA
— Qué delicado. ¿No tenéis agua en el hub?

George baja.

Abajo, se encuentra a Violeta bloqueando medio paso con café, móvil y cara de interés social.

VIOLETA
— George, ¿tú estuviste cuando Paco rompió el póster?

GEORGE
— Tengo trabajo.

VIOLETA
— Ya, pero es importante para una investigación cultural.

Moreno entra al quite.

MORENO
— Y además la cafetera está rara.

GEORGE
— ¿Rara cómo?

MORENO
— Hace ruido de router sufriendo.

George mira la cafetera.

No quiere mirar.

Pero mira.

Arriba, el USB llega al 100%.

La vecina lo saca.

Guarda.

Paco sigue hablando.

PACO
— Yo no estaba cómodo con Reme. Estaba celebrando institucionalmente.

VECINA
— Paco, tú estabas tan cómodo que parecía que habías comprado el desván con ella dentro.

Antonio tapa una risa.

Paco lo ve.

PACO
— Tú no te rías, que hiciste el paso del catastro.

Antonio se recompone.

ANTONIO
— No sé qué es eso.

VECINA
— Reme sí.

La vecina coge el bolso.

VECINA
— Luego hablamos tú y yo.

PACO
— ¿Eso es una amenaza?

VECINA
— Es calendario.

Baja.

George sube justo cuando ella sale.

Se cruzan.

George la mira.

Ella le echa una última bocanada de humo, esta vez al aire, muy cerca.

VECINA
— Trabaja menos, niño.
— Que se te nota.

George no responde.

Ella sale del CAP.

Violeta la sigue con la mirada.

MORENO
— ¿Ha pasado algo?

VIOLETA
— Muchísimo.

Corte.

🎞️ ESCENA 4 — “Plan ilegal en sala tonta”

📍 Yotta — Sala contigua de fiestas
⏰ 12:18 p.m.

La sala contigua no debería ser una base de operaciones.

Tiene un sofá.
Una neverita.
Una luz LED medio rota.
Un gorro de cumpleaños olvidado.
Y una pizarra donde alguien escribió hace meses:

“NO HACER REUNIONES IMPORTANTES AQUÍ”

Naturalmente, están haciendo una reunión importantísima ahí.

Sin Enrique.

Precisamente por eso.

Jose conecta el USB a un portátil aislado.

Anabel está de pie, brazos cruzados, con la cara exacta de una persona que sabe que todo es ilegal y aun así no se va.

Danna mira la puerta cada diez segundos.

Blas tiene abierta una app de mapas.

Violeta está sentada en el sofá, orgullosa por haber entretenido a Moreno.

La vecina está en una silla, como asesora externa de humo y despecho.

YottaIA aparece en la pantalla grande.

YOTTAIA
— El pendrive contiene datos privados de Yotta, rutas de sincronización y referencias a una entidad externa llamada Nexo.

JOSE
— Nexo.

DANNA
— Eso suena a empresa pantalla.

ANABEL
— Eso suena a denuncia.

BLAS
— Hay un nodo local en el desván del CAP. Si lo copiamos, podemos probar que GeoQ está recibiendo datos.

VECINA
— Paco no sabe hacer un nodo.

VIOLETA
— Paco llama “la nube” al humo del café.

JOSE
— Entonces George.

Silencio corto.

La palabra cae más fea de lo esperado.

Anabel mira a Jose.

ANABEL
— No tenemos prueba de George.

JOSE
— Tenemos un tío que no baila en una fiesta de Paco, trabaja con un portátil y aparece siempre donde hay una puñalada.

DANNA
— En términos colombianos, eso es sospechoso como político con finca nueva.

BLAS abre un plano.

BLAS
— El San Patricks está cerrado por las mañanas. Comparte ventilación con el CAP. Si entramos por atrás, podemos llegar al falso techo, cruzar y caer encima del desván.

Anabel se tapa la cara.

ANABEL
— Has dicho “caer encima” como si fuera una fase normal.

JOSE
— En nuestra defensa, pocas cosas normales tienen plano.

YottaIA muestra un esquema.

YOTTAIA
— Ruta probable: entrada trasera del San Patricks, almacén, falso techo, conducto, rejilla sobre desván.

VECINA
— El San Patricks ese da miedo.

VIOLETA
— Allí se le cayó el café a Jose Carlos.

Todos se quedan un segundo en silencio.

Jose baja la voz.

JOSE
— Lugar sagrado.

Danna mira el plano.

DANNA
— Entramos, copiamos el nodo y salimos.

ANABEL
— ¿Quién entra?

JOSE
— Yo.

BLAS
— Yo tengo el plano en servidor.

ANABEL
— ¿En servidor?

BLAS
— Sí.

DANNA
— ¿Necesita internet?

BLAS
— Técnicamente…

ANABEL
— Me encanta cuando una misión ilegal depende de cobertura.

Jose se levanta.

JOSE
— Voy yo también.

Suena el móvil.

Jose mira.

JESÚS — QUIXOTEUS

Jose cierra los ojos.

JOSE
— Me cago en la épica.

Danna mira.

DANNA
— ¿Quién es?

JOSE
— Jesús de Quixoteus. Cliente. Quiere hablar conmigo.

Anabel señala la puerta.

ANABEL
— Pues vas.

JOSE
— Ahora mismo estoy planificando una entrada por conductos.

ANABEL
— Precisamente por eso vas a hacer la llamada. Necesitamos que alguien aquí conserve antecedentes limpios.

Jose descuelga.

JOSE
— Jesús, qué tal.

Escucha.

Se le cae el alma.

JOSE
— Sí, claro. Ahora mismo me conecto.

Cuelga.

JOSE
— Videollamada.

Blas traga.

BLAS
— Entonces vamos Danna y yo.

Jose mira a Blas.

La medalla de la olimpiada informática todavía le cuelga.

JOSE
— ¿Vas a entrar con la medalla?

BLAS
— Me da suerte.

VECINA
— Cariño, si te metes por un conducto con eso, te van a encontrar colgado como adorno de Navidad.

DANNA
— Se la quita.

BLAS
— Me la guardo en el bolsillo.

JOSE
— Entráis, copiáis y salís. Nada más.

DANNA
— Eso dijimos todos antes de trabajar aquí.

Jose la mira.

No sonríe.

JOSE
— En serio.

Danna lo nota.

DANNA
— Lo sé.

YottaIA interviene.

YOTTAIA
— Recomendación: no separarse.

ANABEL
— Mira, por una vez la máquina dice algo sensato.

YOTTAIA
— Lo apuntaré como anomalía.

Jose coge el portátil para la videollamada.

Antes de salir, mira a Blas.

JOSE
— Si falla internet, salís.

BLAS
— Sí.

Mira a Danna.

JOSE
— Si ves a George, salís.

DANNA
— Si veo a George, primero le insulto bajito y luego salimos.

JOSE
— Acepto bajito.

Violeta levanta la mano.

VIOLETA
— Yo puedo vigilar desde aquí.

ANABEL
— Tú no toques nada.

VIOLETA
— Qué poca confianza.

VECINA
— Yo vigilo a Paco.

Jose la mira.

VECINA
— Personalmente.

ANABEL
— Eso no forma parte del plan.

VECINA
— Del vuestro no.

Jose sale hacia la llamada con Jesús de Quixoteus.

Danna y Blas se cargan mochilas.

Linterna.
Portátil pequeño.
Cable.
Pendrive limpio.
Plan malo.

Anabel les bloquea la puerta un segundo.

ANABEL
— Esto es una locura.

DANNA
— Sí.

BLAS
— Pero con ruta.

Anabel suspira y se aparta.

Corte.

📍 Pasillo exterior — Yotta

Jose camina hacia la videollamada.

Se oye su voz al fondo:

JOSE
— Jesús, buenas, perdona, estaba en una cosa interna.

Pausa.

JOSE
— No, nada grave. Conductos no. Costes.

Corte a Danna y Blas saliendo por la otra puerta.

La sala de fiestas queda vacía salvo por la vecina, Violeta y YottaIA.

VECINA
— ¿Siempre es así?

YottaIA responde.

YOTTAIA
— Hoy está razonablemente estructurado.

La vecina mira a Violeta.

VECINA
— Qué miedo.

Corte.

 

🎞️ ESCENA 5 — “San Patricks”

📍 San Patricks — Bar irlandés cerrado
⏰ 13:06 p.m.

La puerta trasera del San Patricks no se abre.

Se queja.

Primero cruje.

Luego vibra.

Luego hace un sonido largo, metálico, como si el edificio entero dijera:

“No entréis, imbéciles.”

Danna mira a Blas.

DANNA
— Muy acogedor.

BLAS
— Según el plano, entramos por aquí, cruzamos la barra, subimos al falso techo y llegamos al conducto del CAP.

DANNA
— Según mi instinto, aquí mataron a un gaitero.

Blas empuja.

Nada.

Danna mira alrededor, coge una papelera metálica y la encaja contra la puerta.

BLAS
— ¿Qué haces?

DANNA
— Cerrajería colombiana.

Da una patada.

La puerta se abre de golpe.

Blas se santigua sin saber por qué.

BLAS
— Eso ha sido poco técnico.

DANNA
— Pero accionable.

Entran.

Oscuridad.

Olor a cerveza vieja, madera húmeda, fritura muerta y algo más.

Algo espeso.

Blas se tapa la nariz.

BLAS
— Huele fatal.

Danna se queda quieta.

DANNA
— Eso no es bar cerrado.

Pausa.

DANNA
— Eso es cadáver con Guinness.

YottaIA suena en el pinganillo.

YOTTAIA
— Lectura ambiental no disponible. Pero emocionalmente coincido: salid.

DANNA
— Ahora no te pongas prudente, Siri del trauma.

Avanzan.

El San Patricks está abandonado a medias, como si una noche alguien hubiera apagado la música y el local hubiese decidido no volver a ser real.

Mesas volcadas.
Taburetes boca abajo.
Banderines verdes colgando.
Un cartel de “Happy Hour” con una esquina quemada.
Fotos viejas de clientes borrosos.
Y leprechauns de decoración por todas partes.

Demasiados.

Pequeños.
Sonrientes.
Mirando.

Blas ilumina uno.

BLAS
— Qué mal rollo.

DANNA
— Esos duendes tienen antecedentes.

Un ruido.

Clac.

Los dos se giran.

Nada.

Blas apunta con la linterna a un rincón.

Un leprechaun está sentado en una silla.

Solo.

Mirando hacia ellos.

DANNA
— Ese antes no estaba mirando.

BLAS
— Danna.

DANNA
— Lo digo en serio.

BLAS
— Los muñecos no miran.

Danna mira a Blas.

DANNA
— Tú eres informático. No me expliques el mundo físico.

Siguen.

Al pasar junto a la barra, Danna ve una mancha vieja en el suelo.

Redonda.

Seca.

Casi sagrada.

Blas se detiene.

BLAS
— Espera.

DANNA
— ¿Qué?

BLAS baja la voz.

BLAS
— Este es el sitio.

DANNA
— ¿Qué sitio?

Blas apunta con la linterna.

BLAS
— El legendario lugar donde se le cayó el café a Jose Carlos.

Silencio.

Danna baja la mirada.

La mancha parece absurda.

Pero pesa.

DANNA
— ¿Aquí?

BLAS
— Aquí.

Danna se queda quieta.

DANNA
— Entonces cuidado.
— Este suelo ya ha visto caer autoridad.

YottaIA susurra.

YOTTAIA
— Evento histórico interno confirmado.

DANNA
— No hacía falta que lo dijeras como si fuera un atentado.

Otro ruido.

Más cerca.

Rascar.

Rascar.

Rascar.

Blas traga saliva.

BLAS
— Eso no ha sido una tubería.

Danna intenta parecer tranquila.

No lo consigue.

DANNA
— Yo veo vídeos de terror en el trabajo para relajarme, ¿vale?
— Sé cómo empieza esto.
— Primero rascan. Luego una niña canta. Luego un becario se separa.

BLAS
— No me voy a separar.

DANNA
— Más te vale, porque como me dejes sola en un bar irlandés embrujado te denuncio a prácticas.

Avanzan hacia el almacén.

Entonces algo cae del techo.

Un murciélago de plástico.

Con hilo.

Danna grita.

Pero no un grito pequeño.

Un grito completo, con genealogía.

DANNA
— ¡MALPARIDO HIJUEPUTA, ME CAGO EN LA VIDA!

Blas grita justo después, más agudo, más largo y con menos dignidad.

BLAS
— ¡AAAAH!

Silencio.

El murciélago se balancea.

Danna mira a Blas.

DANNA
— ¿Ese grito era necesario?

BLAS
— Era apoyo moral.

DANNA
— Parecías una tetera muriendo.

YottaIA entra por el pinganillo, con interferencias.

YOTTAIA
— Subida de adrenalina detectada. También una pérdida considerable de respeto hacia Blas.

BLAS
— Gracias por el informe.

DANNA
— Caminá, campeón.

Siguen hacia el almacén.

El olor empeora.

Muchísimo.

Danna se detiene.

DANNA
— Ahí hay algo.

Blas ilumina.

Entre cajas de cerveza vacías y manteles viejos hay una figura.

Altísima.

Muy delgada.

Envuelta en un abrigo enorme.

Completamente quieta.

Danna deja de respirar.

Blas susurra:

BLAS
— ¿Eso es…?

La figura se mueve.

Lentamente.

Levanta la cabeza.

Es Mopongo.

Un vagabundo enorme, negro, en los huesos, con un abrigo gigantesco que parece haber sobrevivido a tres inviernos, dos incendios y un bautizo.

Tiene un paquete de tabaco en la mano.

Saca un cigarro.

Se lo mete en la boca.

Y lo mastica.

Blas se queda pálido.

BLAS
— Se está comiendo el tabaco.

DANNA, susurrando
— No juzgues. Estamos entrando a un bar por la puerta de atrás para espiar a un camarero.

Mopongo los mira.

Mastica.

No dice nada.

DANNA
— Hello.

Mopongo mastica.

DANNA
— We are… not police.

Mopongo señala el techo.

Luego señala la barra.

Luego hace un gesto clarísimo de:

no subáis.

Blas traga saliva.

BLAS
— Creo que nos está advirtiendo.

DANNA
— O pidiendo tabaco de techo. No sé. El inglés del miedo no lo domino.

Mopongo señala de nuevo el techo.

Más fuerte.

Luego mira al fondo del bar.

Su cara cambia.

Por primera vez parece asustado.

Danna lo nota.

DANNA
— Blas.

BLAS
— Sí.

DANNA
— El señor que come tabaco acaba de tener miedo.

BLAS
— Eso es malísimo.

De pronto, un leprechaun pequeño cae solo de una estantería.

PUM.

Danna grita.

Blas grita.

Mopongo también se asusta, pero en silencio, que da todavía más miedo.

Mopongo sale corriendo por una puerta lateral con una velocidad imposible para alguien que parecía una estatua embrujada.

DANNA
— ¿Dónde va?

BLAS
— A vivir más que nosotros.

La luz parpadea.

YottaIA vuelve a sonar.

YOTTAIA
— Señal inestable. Recomiendo abandonar la misión y fingir que todo esto fue una auditoría emocional.

DANNA
— Ya no se puede abandonar con dignidad.

BLAS
— Yo abandonaría sin dignidad.

Llegan al acceso del falso techo.

Danna arrastra una mesa.

Luego una silla.

Luego un barril.

Todo cruje.

BLAS
— Esa estructura no es segura.

DANNA
— Blas, estamos en un bar irlandés abandonado con duendes poseídos. La seguridad se fue hace veinte minutos.

Blas sube primero.

BLAS
— Si me caigo, dile a Jose que mi portátil tiene contraseña.

DANNA
— ¿Cuál?

BLAS
— No se la digas.

DANNA
— Entonces para qué me lo cuentas, animal.

Blas intenta entrar al hueco del techo.

La medalla de la olimpiada informática se le engancha en una lámpara antigua.

BLAS
— Espera.

DANNA
— ¿Qué ahora?

BLAS
— La medalla.

DANNA
— ¡Quítatela!

BLAS
— ¡Está enganchada!

Danna se sube a la silla.

La silla tiembla.

DANNA
— Si me rompo una pierna por tu medalla, te hago una tabla dinámica con todos tus defectos.

BLAS
— Ya existe, se llama evaluación de prácticas.

Danna consigue soltar la medalla.

Blas cae dentro del falso techo con un golpe seco.

BLAS
— Estoy bien.

DANNA
— Eso lo dice la gente que no está bien.

BLAS
— Estoy operativo.

Danna va a subir.

Pero se oye un golpe en la sala principal.

PUM.

No es un muñeco.

No es Mopongo.

No es madera.

Es un paso.

Danna se queda inmóvil.

BLAS, desde arriba
— Danna, sube.

DANNA
— Un segundo.

BLAS
— Esa frase mata gente en las pelis.

DANNA
— Lo sé. Las veo en el trabajo.

Otro paso.

PUM.

Danna baja de la silla.

Avanza hacia la barra, linterna en mano.

DANNA
— Oiga. Si esto es una broma, le aviso que soy muy mala audiencia.

La linterna ilumina el espejo roto de la barra.

Durante un segundo se ve detrás de ella una silueta.

Alta.

Sombrero de leprechaun.

Verde oscuro.

Quieto.

Danna gira de golpe.

Nada.

DANNA
— Parce…

BLAS
— ¿Qué?

DANNA
— Creo que vi un duende de tamaño laboral.

BLAS
— Sube ya.

Danna retrocede.

La puerta por la que entraron se cierra sola.

CLAC.

Silencio.

La luz de emergencia se enciende.

Roja.

Lenta.

El bar cambia de aspecto.

Ya no parece abandonado.

Parece esperando.

BLAS
— Danna.

DANNA
— Ya voy.

Se oye una melodía irlandesa.

Muy baja.

Distorsionada.

Como si viniera de una gramola rota.

Danna alumbra al fondo.

Un leprechaun pequeño está ahora encima de la barra.

Antes estaba en la estantería.

DANNA
— Yo no voy a morir por decoración europea.

Arriba, Blas avanza por el conducto.

BLAS
— Danna, estoy siguiendo la ruta. Veo luz al fondo.

DANNA
— No sigas frases de película, Blas.

BLAS
— No es frase, es una rejilla.

El conducto cruje.

Blas sigue.

Se detiene sobre una rejilla.

Mira hacia abajo.

Ve el desván de GeoQ.

Antonio está hablando con George.

Muy bajo.

ANTONIO
— ¿Has tocado algo de Nexo?

George está de espaldas.

GEORGE
— Trabajo con lo que llega.

ANTONIO
— Eso no es una respuesta.

GEORGE
— Es la única que te conviene.

Blas se queda helado.

Intenta sacar el móvil.

Sin señal.

En el San Patricks, Danna vuelve hacia la silla.

La silla ya no está.

Alguien la ha movido.

DANNA
— No, no, no, no. Qué chimba tan mala.

La música sube un poco.

Danna gira.

La silueta está al fondo.

Esta vez no desaparece.

Solo sombra.

Sombrero.

Hombros largos.

Mano levantada.

DANNA
— Mire, señor duende, yo respeto mucho las culturas ajenas, pero hoy no tengo cuerpo para folclore.

La sombra inclina la cabeza.

Danna lanza un vaso.

El vaso se estrella contra la pared.

La sombra ya no está.

Arriba, en el conducto, Blas oye un golpe detrás.

Se gira como puede.

Nada.

Luego, una voz de George abajo:

GEORGE
— Antonio, si yo quisiera hundir Yotta, no necesitaría nada más que mis manos, y llegará el día.

Blas abre los ojos.

BLAS
— ¿Qué?

Un golpe metálico detrás.

Blas intenta avanzar.

Una mano enguantada aparece desde una abertura lateral y le tapa la boca.

Blas grita ahogado.

Agudo.

Desesperado.

Cero heroico.

La medalla se engancha en el borde del conducto.

El cordón se rompe.

Blas desaparece hacia la oscuridad.

La medalla queda colgando.

Balanceándose.

Abajo, Antonio levanta la cabeza.

ANTONIO
— ¿Has oído eso?

George mira al techo.

GEORGE
— Ratas.

Pausa.

GEORGE
— O becarios.

En el San Patricks, Danna oye el ruido.

DANNA
— ¿Blas?

No responde.

La linterna parpadea.

Una vez.

Dos.

Tres.

Detrás de ella, una voz susurra:

— No está.

Danna se queda completamente quieta.

La cámara cae al suelo.

Vemos solo:

la linterna rodando,
la mancha del café de Jose Carlos,
unos zapatos oscuros,
una sombra verde alargada,
y la mano de Danna intentando agarrar una silla que ya no está.

Golpe seco.

Silencio.

La música irlandesa se corta.

Corte a negro.

📍 San Patricks — segundos después

La linterna de Danna sigue encendida en el suelo.

La medalla de Blas cuelga en el conducto.

Uno de los leprechauns pequeños está sentado sobre la mancha del café.

Antes no estaba ahí.

Corte.

 

🎞️ ESCENA 6 — “Café, Abogados y Penales”

📍 CAP — Tarde
⏰ 14:18 p.m.

Jose entra en el CAP como no entra nunca.

Sin broma.

Sin sonrisa.

Sin mirar la carta, sin saludar a Moreno, sin hacer comentario sobre la cafetera.

Eso ya asusta más que cualquier leprechaun.

Moreno está detrás de la barra.

Lo ve entrar y se queda quieto.

MORENO
— Jose…

JOSE
— ¿Dónde están?

Moreno traga saliva.

MORENO
— ¿Quiénes?

Jose le mira.

Moreno baja la voz.

MORENO
— Yo no he visto bajar a nadie.

Jose no responde.

Sube la mirada hacia la trampilla del desván.

La trampilla está abierta.

Arriba se oye una voz.

ANTONIO
— Que suba.

Jose sube.

📍 Desván de GeoQ

El desván ya no parece el de la fiesta.

No hay música.

No hay cava.

No hay Reme.

No hay Charo.

El póster de Pink Floyd sigue torcido, doblado, como una víctima colateral de una civilización que se vino arriba un martes.

En la mesa están Antonio, Paco y un abogado.

El abogado no pega allí.

Traje oscuro.
Maletín.
Cara de “yo cobro por convertir tonterías en burofax”.

Paco está serio.

Demasiado serio para Paco.

Antonio está de pie, con un papel en la mano.

George está al fondo, junto al portátil.

No dice nada.

Eso es peor.

Jose llega arriba.

Silencio.

ANTONIO
— Jose.

JOSE
— Danna y Blas han desaparecido.

Paco cambia la cara.

Durante un segundo, Paco parece Paco de verdad.

PACO
— ¿Cómo que desaparecido?

George no cambia la cara.

Jose lo nota.

JOSE
— Entraron por San Patricks.

ANTONIO
— Eso es exactamente el problema.

El abogado se levanta.

ABOGADO
— Señor García, mi cliente ha detectado una intrusión no autorizada en instalaciones vinculadas a GeoQ, manipulación de sistemas y posible intento de extracción de información confidencial.

Jose ni le mira.

JOSE
— ¿Dónde están?

ABOGADO
— Le recomiendo que mida sus palabras.

Jose gira la cabeza hacia él.

Muy despacio.

JOSE
— Yo te recomiendo que no te pongas entre mí y dos compañeros desaparecidos en un bar con duendes.

PACO
— ¿Duendes?

GEORGE, muy bajo
— Decoración problemática.

Jose lo mira.

JOSE
— Tú cállate.

Antonio se interpone un poco.

ANTONIO
— Jose. Basta.

JOSE
— No me digas basta.

ANTONIO
— Habéis cruzado una línea. Pendrives, acusaciones, entradas por ventilación, espionaje…

JOSE
— Nos estáis robando datos.

ANTONIO
— No tenéis prueba.

JOSE
— Porque alguien la está borrando.

George sonríe apenas.

ANTONIO
— George no tiene nada que ver.

Jose suelta una risa seca.

JOSE
— Ni siquiera he dicho George.

Silencio.

Antonio se queda quieto.

Paco mira a Antonio.

El abogado aprovecha.

ABOGADO
— GeoQ se reserva el derecho a emprender acciones legales contra Yotta Desarrollos si continúan las intromisiones.

JOSE
— GeoQ puede reservar mesa en el infierno si quiere. Me da igual.

PACO
— Jose…

JOSE
— ¿Tú qué, Paco? ¿También vas de víctima? ¿Después de tener un servidor pirata encima del bar?

PACO se enciende.

PACO
— ¡Yo tengo un bar y una empresa!

JOSE
— Tienes un trastero con WiFi y un póster moribundo.

PACO
— ¡Y diez clientes!

JOSE
— Con datos robados.

PACO
— ¡O porque trabajamos mejor!

Jose da un paso hacia Paco.

Paco no retrocede.

Por un segundo parece que Paco va a explotar.

El Paco cuñado, el Paco herido, el Paco que por fin siente que gana algo.

PACO
— Lleváis muy mal perder, Jose. Muy mal.
— Os creíais los únicos listos del barrio y ahora que os han ganado con mapas, café y dos cojones, venís llorando con cuentos de empresas secretas.

Jose lo mira con una calma que no tranquiliza.

JOSE
— Paco, si esto fuera solo perder clientes, estaría insultándote de otra forma.

Pausa.

JOSE
— Pero Danna y Blas no contestan.

Paco baja la mirada.

Eso sí le entra.

Antonio habla más bajo.

ANTONIO
— No están aquí.

JOSE
— Estaban entrando aquí.

ANTONIO
— Entraban ilegalmente.

JOSE
— Entraban porque vosotros tenéis algo nuestro.

Antonio aprieta el papel.

ANTONIO
— Lo que tenemos es trabajo. Clientes. Facturación. Algo que por fin funciona.
— Y no voy a permitir que lo destruyáis porque no soportáis que GeoQ exista.

Jose mira al fondo.

George sigue allí.

Quieto.

Con esa sonrisa mínima.

JOSE
— George.

George levanta los ojos.

GEORGE
— Jose.

JOSE
— ¿Dónde están?

GEORGE
— Si desaparecieron en un bar irlandés, igual pregúntale al leprechaun.

Silencio absoluto.

Paco gira la cabeza hacia George.

Antonio también.

El abogado no entiende nada, pero nota que esa frase ha sido mala idea.

Jose da un paso.

Antonio lo bloquea.

ANTONIO
— No.

JOSE
— Quítate.

ANTONIO
— No mientras estés así.

JOSE
— Estoy muy calmado para lo que estoy pensando.

Paco se pone entre ambos también.

PACO
— Jose, vete.

JOSE
— No me voy sin saber dónde están.

ABOGADO
— Entonces tendremos que llamar a la policía.

Jose mira al abogado.

JOSE
— Llámala.

Pausa.

JOSE
— Y cuando llegue, explícale por qué dos personas entraron a buscar pruebas de una fuga de datos y desaparecieron debajo de vuestro desván.

El abogado duda.

Antonio también.

George no.

George se acerca a la mesa, coge un vaso de agua, bebe.

Como si fuera una reunión normal.

GEORGE
— Qué teatrillo.

Jose le mira.

GEORGE
— Entraron donde no debían.
— Se perdieron.
— Y ahora queréis convertir una chapuza en conspiración.

Jose sonríe.

Pero fatal.

JOSE
— Esa frase estaba preparada.

George no contesta.

Antonio da un golpe en la mesa.

ANTONIO
— ¡Ya está!

Silencio.

Antonio mira a Jose.

ANTONIO
— Sal de aquí.
— Hablaré con Enrique. Con quien haga falta. Pero no con amenazas, no con acusaciones y no con esto.

Jose mira a Antonio.

Ahí lo entiende.

Antonio no sabe.

Pero ha decidido no saber.

JOSE
— Te está usando.

Antonio no responde.

JOSE
— Y tú lo estás dejando porque por primera vez en años alguien te compra los mapas.

Paco se revuelve.

PACO
— Eso ha sobrado.

JOSE
— No.
— Eso ha cerrado.

George sonríe un poco más.

Jose baja la voz.

JOSE
— Si Danna y Blas no aparecen, Antonio, esto no va de clientes.

Pausa.

JOSE
— Va de quién queda cuando se apague todo.

Jose baja por la trampilla.

Nadie habla.

Se oye la puerta del CAP cerrarse abajo.

Paco respira.

PACO
— Joder.

Antonio se queda mirando el portátil.

George vuelve a sentarse.

El abogado recoge sus papeles, incómodo.

ABOGADO
— Recomiendo no destruir documentación.

Nadie le mira.

Antonio abre el portátil.

Hay una carpeta abierta.

NEXO_PROOF

Paco la ve.

PACO
— Antonio…

George mira a Antonio.

GEORGE
— Si eso sale, GeoQ muere.

ANTONIO
— Si eso es verdad, tú mueres en GeoQ.

George no se inmuta.

GEORGE
— Si eso sale, no importará.
— Paco pierde el CAP. Tú pierdes la empresa. Yo me voy.
— Ellos ganan.

Paco aprieta los labios.

PACO
— Antonio, por fin estamos facturando.

Antonio mira la carpeta.

Mira a Paco.

Mira a George.

Mira el póster doblado de Pink Floyd.

Como si todo el desván le estuviera pidiendo una cobardía.

ANTONIO
— ¿Me has mentido?

George sonríe.

GEORGE
— Te he ayudado.

Antonio cierra los ojos.

Un segundo.

Dos.

Borra la carpeta.

Clic.

Vacía papelera.

Clic.

Paco no dice nada.

George tampoco.

Antonio sí.

ANTONIO
— Si Danna y Blas están en peligro, esto acaba hoy.

George asiente.

GEORGE
— Claro.

Pero no suena a acuerdo.

Suena a paciencia.

📍 Yotta — Despacho de Enrique
⏰ 15:02 p.m.

Jose entra.

Enrique está de pie.

Anabel, Jose Carlos, Violeta y YottaIA están esperando.

La videollamada con Jesús de Quixoteus se ha cerrado a medias. En la pantalla aún aparece una miniatura congelada de Jesús con cara de no entender nada.

ENRIQUE
— ¿Dónde están?

Jose niega.

ANABEL
— Jose…

JOSE
— Antonio no los tiene.
— O eso cree.

JOSE CARLOS
— ¿George?

JOSE
— George sabe algo.

Violeta mira el móvil.

VIOLETA
— Danna no contesta.

Anabel mira a Jose.

ANABEL
— Blas tampoco.

YottaIA aparece.

YOTTAIA
— He recuperado una señal residual.

Todos se giran.

YOTTAIA
— No del CAP. No del San Patricks.
— Saltó a una antena industrial al este de la ciudad.

En pantalla aparece un mapa.

Un polígono.

Un edificio gris.

Nombre:

NEXO

Silencio.

Enrique se queda muy quieto.

ENRIQUE
— ¿Están ahí?

YottaIA tarda.

YOTTAIA
— No puedo confirmarlo.

Jose se acerca a la pantalla.

JOSE
— Pero es lo único que tenemos.

Jose Carlos mira el mapa.

JOSE CARLOS
— No vamos a entrar sin plan.

Jose abre un armario del despacho de Enrique.

Dentro hay material absurdo de oficina.

Teclados viejos.

Ratones con cable.

Una grapadora industrial.

Cinta americana.

Linternas.

Un paraguas roto.

Una regleta.

Jose coge un teclado.

Lo prueba como si fuera un escudo.

ANABEL
— Dime que esto no es lo que parece.

JOSE
— Es prevención laboral ofensiva.

Enrique coge la chaqueta.

ENRIQUE
— Vamos todos.

Jose Carlos señala el mapa.

JOSE CARLOS
— Entrada. Salida. Comunicación. Nada de improvisar.

Jose mira el teclado.

Luego el mapa.

Luego a Anabel.

JOSE
— Improvisar poco.

ANABEL
— Jose.

JOSE
— Nada de improvisar.

Violeta coge la grapadora industrial.

Todos la miran.

VIOLETA
— ¿Qué? Si vamos a una empresa, habrá papeles.

Por primera vez, Jose sonríe un poco.

YottaIA habla desde la pantalla.

YOTTAIA
— Advertencia: Nexo no parece una empresa normal.

Jose mira el edificio en el mapa.

JOSE
— Perfecto.

Pausa.

JOSE
— Nosotros tampoco.

Plano final:

El mapa de Nexo.

El teclado en la mano de Jose.

La grapadora de Violeta.

Jose Carlos mirando rutas.

Enrique cerrando el portátil.

Anabel resignada.

Y la pantalla de Danna y Blas aún sin respuesta.

Corte a negro.

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