“La Sitcom de los Devs Manchegos” — Episodio 12
«Ruinas romanas, teclados y la cosa que lo cambia todo»
📍 Yotta — Oficina / conexión con I3A
⏰ 22:48 p.m.
La oficina no parece una oficina.
Parece el momento justo antes de que una empresa pequeña cometa una decisión enorme.
La pantalla principal muestra un mapa.
Albacete.
Carreteras.
Antenas.
Saltos de señal.
Un punto rojo parpadeando en un polígono industrial de Jaén.
NEXO
Jose está de pie, quieto.
Demasiado quieto.
Anabel le mira cada pocos segundos, como quien vigila una olla a presión con camiseta.
Jose Carlos está delante de la pantalla, serio, revisando la ruta.
Enrique habla por teléfono con voz baja, intentando sonar directivo y no padre de guerra.
Violeta está sentada con un portátil abierto y cara de “no sé si estoy ayudando o siendo testigo”.
YottaIA aparece en la esquina.
YOTTAIA
— La última señal de Danna y Blas no salió del CAP. Fue redirigida.
JOSE
— ¿Redirigida cómo?
YOTTAIA
— Como cuando alguien no quiere que encuentres algo y además quiere que sepas que ha sido a propósito.
Silencio.
Jose aprieta la mandíbula.
En pantalla aparece una videollamada.
Jover.
Bastian.
Kike.
Jose Antonio.
Raúl.
Alejandro está al fondo del I3A con auriculares, mirando a la pantalla como si hubiese aceptado que trabajar era una ilusión.
JOVER
— He cruzado antenas, latencia y rebotes raros. La señal termina ahí.
Kike se inclina hacia cámara.
KIKE
— Chiquets, si vais a ir, vais con cabeza.
Jose Antonio aparece pegado a la webcam.
JOSE ANTONIO
— ¡Qué pasaaa!
Nadie responde con energía.
JOSE ANTONIO baja el tono.
JOSE ANTONIO
— Vale, mal pasaaa.
Bastian mira el mapa.
BASTIAN
— Polígono industrial. Muchas naves. Pocas cámaras públicas. Mal sitio, po.
Raúl ajusta las gafas.
RAÚL
— Eso huele a infraestructura de 2002 mal parcheada. Si tienen servidores ahí dentro, van con Windows Server viejo, contraseña mala y orgullo.
JOSE
— Me encanta cuando insultas sistemas como si hubieran sido compañeros tuyos.
RAÚL
— Algunos lo fueron.
Jover amplía el plano.
JOVER
— Hay algo más. La fábrica está construida encima de una zona con restos antiguos.
Violeta levanta la cabeza.
VIOLETA
— ¿Antiguos tipo gotelé?
JOVER
— Romanos.
Silencio.
Jose mira a cámara.
JOSE
— Perfecto. Rescate corporativo por ruinas romanas. Esto ya no es una empresa, es una expansión de Assassin’s Creed con nóminas.
Kike señala el mapa.
KIKE
— Si hay subsuelo, hay entrada alternativa.
Jose Carlos asiente.
JOSE CARLOS
— Menos exposición.
ANABEL
— Más derrumbe.
JOVER
— Probablemente.
ANABEL
— Me encanta ese “probablemente” de gente que no va a meterse.
Kike mira a Jose.
KIKE
— Jose, escúchame. Vais a por Danna y Blas. No vais a hacer justicia. No vais a quemar el mundo.
Jose no responde.
Eso inquieta más que cualquier frase.
Jose Antonio intenta animar.
JOSE ANTONIO
— Yo si hace falta voy. Tengo mañana clase con mis niños, pero me llevo un bocata y—
ENRIQUE
— Nadie más viene.
Jose Antonio se ofende.
JOSE ANTONIO
— Enrique, yo en un rescate doy veteranía.
RAÚL
— Y humedad.
JOSE ANTONIO
— También.
Bastian se inclina.
BASTIAN
— Yo puedo ir. Físicamente soy útil.
Kike le corta.
KIKE
— Tú te quedas coordinando conmigo. Si esto sale mal, necesitamos gente fuera que no esté corriendo por una fábrica con un teclado.
Jose mira a Kike.
JOSE
— ¿Quién ha dicho teclado?
Kike le mira.
KIKE
— Jose.
Jose no dice nada.
YottaIA proyecta una imagen del edificio.
YOTTAIA
— La nave tiene cuatro accesos visibles, dos zonas de carga y una entrada subterránea no documentada.
JOSE CARLOS
— Usaremos la subterránea.
ENRIQUE
— ¿Y si están esperando?
JOSE CARLOS
— Entonces no entramos por donde esperan.
Jose se mueve por primera vez.
Se acerca a la pantalla.
El punto rojo parpadea sobre Jaén.
JOSE
— Blas llevaba la medalla.
YottaIA tarda.
YOTTAIA
— Sí.
JOSE
— ¿La señal de la medalla?
Jover se queda quieto.
JOVER
— ¿Tenía algo?
JOSE
— No debería.
Pausa.
JOSE
— Pero Blas es Blas.
Jover teclea.
Segundos.
Todos esperan.
JOVER
— Hay una señal Bluetooth mínima. Muy débil.
En la pantalla aparece otro punto.
Dentro de Nexo.
Jose cierra los ojos.
Un segundo.
Danna y Blas están allí.
Ya no es teoría.
Anabel baja la mirada.
Violeta se tapa la boca.
Enrique se queda blanco.
Jose Carlos mira a Jose.
JOSE CARLOS
— Vamos.
Jose abre los ojos.
JOSE
— Sí.
Kike habla desde la pantalla.
KIKE
— Chiquets. Una cosa. Volved todos.
Jose no aparta la vista del mapa.
JOSE
— Ese es el plan.
YottaIA responde, bajito.
YOTTAIA
— No.
— Ese es el deseo.
Corte.
📍 Yotta — Sala contigua / almacén / pasillo
⏰ 23:19 p.m.
La sala contigua vuelve a ser base de operaciones.
Pero ya no tiene gracia.
El sofá está apartado.
La mesa llena de cosas.
La pizarra con rutas.
El mapa de Jaén impreso en tres tamaños.
Cables.
Linternas.
Mochilas.
Cinta americana.
Botiquín.
Powerbanks.
Y una caja enorme de material de oficina antiguo.
Jose vuelca la caja.
Caen teclados.
Ratones con cable.
Grapadoras.
Regletas.
Un sello viejo.
Un reposapiés.
Anabel mira el montón.
ANABEL
— Dime que esto es para distraer.
JOSE
— Esto es defensa no letal de papelería.
Violeta coge una grapadora industrial.
La prueba.
CLAC.
VIOLETA
— Esta tiene carácter.
ENRIQUE
— Violeta.
VIOLETA
— ¿Qué? Si alguien nos ataca, grapo.
JOSE
— Grande.
ANABEL
— No la animes.
Jose Carlos ordena.
JOSE CARLOS
— Equipos. Nadie va solo. Nadie improvisa. Nadie se separa.
Jose levanta un teclado viejo.
JOSE
— Escudo.
Lo golpea contra la mesa.
CRACK.
Se parte una tecla.
La tecla vuela y cae en el café frío de Enrique.
Silencio.
Enrique mira el café.
Luego a Jose.
JOSE
— Ahora es café con Ctrl.
Anabel le mira fatal.
JOSE
— Perdón. Nervios.
Jose Carlos coge un ratón con cable.
Lo mira.
JOSE CARLOS
— Esto no.
Jose lo coge.
Lo gira como látigo USB.
Casi le da a Violeta.
VIOLETA
— ¡Eh!
JOSE
— Requiere práctica.
ANABEL
— Requiere cárcel.
Enrique empieza a meter cosas en una mochila: agua, linterna, bridas, botiquín.
Lo hace como empresario.
Como padre.
Como alguien que no quería estar en una misión imposible de polígono jienense, pero aquí estamos.
ENRIQUE
— Prioridad uno: Danna y Blas.
— Prioridad dos: salir.
— Prioridad tres: no salir en prensa.
VIOLETA
— ¿Y Nexo?
Jose no responde.
Jose Carlos sí.
JOSE CARLOS
— Si hay prueba, se recoge. Si hay peligro, se abandona.
Jose sigue mirando la mesa.
Demasiado callado.
Anabel se acerca.
ANABEL
— Jose.
Él abre una mochila pequeña.
Dentro hay una linterna potente.
Guantes.
Una navaja de campo.
Y algo más pesado, envuelto.
Anabel lo ve.
Se le borra la cara.
ANABEL
— Jose.
La sala se queda quieta.
Enrique mira.
Jose Carlos mira.
Violeta baja la grapadora.
Jose no levanta la vista.
JOSE
— Por si acaso.
Anabel habla bajo.
ANABEL
— Eso no es “por si acaso”. Eso es cruzar una línea.
Jose traga.
JOSE
— Ya cruzaron una cuando se llevaron a Danna y Blas.
Jose Carlos se acerca.
No grita.
Eso pesa más.
JOSE CARLOS
— Mírame.
Jose tarda.
Le mira.
JOSE CARLOS
— Vamos a entrar con plan.
— No con miedo.
Jose aguanta la mirada.
Pero sus ojos no están en la sala.
Están en el San Patricks.
En la medalla colgando.
En la señal perdida.
JOSE
— El miedo ya viene.
Silencio.
Anabel cierra la mochila despacio.
ANABEL
— Entonces no dejes que mande.
Jose no dice nada.
YottaIA aparece en la pantalla.
YOTTAIA
— Ruta al polígono calculada. Dos horas y cuarenta minutos.
Enrique coge las llaves.
ENRIQUE
— Salimos ya.
Violeta se cuelga la mochila.
VIOLETA
— ¿Voy?
Enrique la mira.
Quiere decir que no.
Pero sabe que no puede.
ENRIQUE
— Vas conmigo.
Violeta asiente.
Intenta parecer fuerte.
Lo consigue a medias.
Jose Carlos reparte pinganillos.
JOSE CARLOS
— Comunicación continua. Si se corta, retrocedemos.
Jose se pone uno.
JOSE
— Si no podemos retroceder.
Jose Carlos le mira.
JOSE CARLOS
— Entonces avanzamos juntos.
Pausa.
Eso sí calma algo.
Poco.
Pero algo.
Jover aparece en pantalla otra vez.
JOVER
— Os monitorizamos desde el I3A.
Kike entra detrás.
KIKE
— Chiquets, no hagáis heroicidades.
Jose fuerza media sonrisa.
JOSE
— Vamos con teclados.
Kike no sonríe.
KIKE
— Precisamente.
Raúl aparece en la esquina.
RAÚL
— Si encontráis un servidor viejo, no lo apaguéis a lo bruto. Algunos sistemas se mueren ofendidos.
Jose asiente.
JOSE
— Como Antonio.
Anabel le mira.
JOSE
— Perdón. Reflejo.
Enrique abre la puerta.
Todos salen.
Plano de la sala vacía.
Quedan sobre la mesa:
una tecla rota,
un plano de Jaén,
un café frío con Ctrl flotando,
y el gorro de cumpleaños olvidado de Jose en una esquina.
YottaIA, sola en pantalla, dice muy bajo:
YOTTAIA
— Esto ya no es Yottapedia.
Pausa.
YOTTAIA
— Ojalá lo fuera.
Corte.
📍 Polígono industrial — Jaén
⏰ 02:41 a.m.
La fábrica de Nexo aparece al final de una carretera oscura.
Grande.
Gris.
Sin alma.
Con demasiadas luces encendidas para estar “cerrada”.
En la puerta principal hay guardias.
Muchos.
Demasiados para una empresa que supuestamente vende “inteligencia comercial”.
Jose mira desde el coche.
JOSE
— Eso no es seguridad. Eso es un DLC.
Jose Carlos revisa el plano.
JOSE CARLOS
— Por delante no.
YottaIA suena por el pinganillo, con interferencias.
YOTTAIA
— Entrada alternativa localizada bajo el lateral este. Coincide con estructura subterránea antigua.
VIOLETA
— ¿Antigua cómo?
JOSE
— Como la web de la Junta.
YOTTAIA
— Romana.
Silencio.
Enrique mira a Jose.
ENRIQUE
— Ni una frase.
JOSE
— Es la primera vez que una app de gestión se infiltra por el Imperio Romano. No puedo no decirlo.
Anabel señala una reja medio oxidada junto a una zona de obras.
ANABEL
— ¿Es por ahí?
Jose Carlos asiente.
JOSE CARLOS
— Bajamos.
Corte.
Bajan por unas escaleras de obra.
Humedad.
Piedra vieja.
Tubos modernos cruzando muros antiguos.
Un cartel absurdo de Nexo pegado sobre una pared romana:
“OPTIMIZAMOS EL FLUJO”
Jose lo mira.
JOSE
— Encima de un mosaico romano.
— Hay que ser hijo de puta empresarial.
Violeta ilumina el suelo.
Hay restos de mosaico.
VIOLETA
— Es bonito.
ENRIQUE
— No toques nada.
Violeta ya lo estaba tocando con el zapato.
VIOLETA
— No estaba tocando históricamente.
De pronto, oyen un ruido.
Pasos.
Todos se congelan.
Un guardia aparece al fondo del túnel con linterna.
GUARDIA
— ¿Quién anda ahí?
Jose Carlos levanta una mano: quietos.
El guardia se acerca.
Enrique mira alrededor desesperado.
Solo hay piedras, una tinaja enorme y varios tubos.
Jose susurra:
JOSE
— Enrique.
ENRIQUE
— Ya lo veo.
Cuando el guardia pasa junto a ellos, Enrique sale de detrás de una columna romana con una energía que nadie esperaba de un gestor.
Le empuja con el hombro.
El guardia tropieza.
Jose Carlos le quita la linterna.
Anabel le tapa la boca con una mano.
Violeta abre la tinaja.
ENRIQUE
— ¡Dentro!
Entre todos meten al guardia en la tinaja.
No elegantemente.
Muy empresa familiar.
El guardia queda encajado.
Violeta pone una tapa encima.
Pausa.
Desde dentro:
GUARDIA
— ¡Eh!
Violeta se sienta encima de la tapa.
VIOLETA
— Ahora sí que estoy tocando historia.
Anabel la mira.
ANABEL
— Levántate.
Violeta intenta levantarse.
No puede.
VIOLETA
— Me he enganchado.
Silencio.
JOSE
— ¿Cómo que te has enganchado a una tinaja romana?
VIOLETA
— No sé, Jose. No venía con manual.
Jose Carlos mira hacia la salida.
JOSE CARLOS
— No hay tiempo.
VIOLETA
— ¿Perdona?
Enrique duda.
Violeta señala la fábrica.
VIOLETA
— Id. Yo vigilo al de la tinaja.
GUARDIA, desde dentro
— ¡Yo quiero salir!
VIOLETA
— Y yo quería un viernes tranquilo.
Jose le da una grapadora.
JOSE
— Por si se libera.
VIOLETA la mira.
VIOLETA
— Me dejáis atrapada en ruinas romanas con un guardia en una tinaja y una grapadora.
JOSE
— Momentazo.
ANABEL
— Venimos a recogerte.
VIOLETA
— Eso dicen todos.
Siguen.
Al fondo, una trampilla metálica.
Jose Carlos la abre con calma.
Arriba se oye maquinaria.
Luces.
Voces.
Nexo.
JOSE CARLOS
— Entramos.
Jose mira a Anabel.
ANABEL
— ¿Qué?
JOSE
— Que echo de menos cuando nuestro mayor problema era un Excel.
Suben.
Corte.
📍 Interior de Nexo — Fábrica / almacén / oficinas
⏰ 03:02 a.m.
El interior de Nexo es enorme.
Una fábrica vieja convertida en algo peor: oficina tecnológica con alma de nave industrial.
Pasillos largos.
Cristales sucios.
Almacenes.
Servidores.
Salas con fluorescentes.
Puertas con tarjetas.
Cámaras.
Guardias.
Muchos guardias.
Jose Carlos mira una puerta cerrada.
Pasa una tarjeta que le quitó al guardia de la tinaja.
La puerta se abre.
Jose le mira.
JOSE
— ¿Cómo lo haces?
JOSE CARLOS
— Usando lo que tenemos.
JOSE
— Eso en mí sería delito.
YottaIA entra con interferencias.
YOTTAIA
— Pasillo derecho. Luego izquierda. Evitad zona de carga.
Una alarma suave.
YottaIA se corta.
JOSE
— ¿Máquina?
Nada.
ENRIQUE
— Seguimos sin ella.
ANABEL
— Eso tranquiliza cero.
Doblan una esquina.
Dos guardias.
Silencio.
Los guardias les ven.
Uno abre la boca.
Enrique agarra un barril metálico pequeño que hay junto a la pared.
ENRIQUE
— Perdón.
Lo empuja.
El barril rueda por el pasillo.
Rápido.
Ridículamente rápido.
Golpea al primer guardia en las piernas.
El guardia cae sobre el segundo.
Los dos al suelo.
Jose se queda mirando a Enrique.
JOSE
— Enrique.
ENRIQUE
— ¿Qué?
JOSE
— Eso ha sido precioso.
ENRIQUE
— No lo repitas.
Anabel coge una silla de oficina.
Un guardia aparece por una puerta lateral.
Anabel, por puro reflejo, le estampa la silla contra el pecho.
El guardia cae sentado en otra silla, rueda hacia atrás y se golpea contra una fotocopiadora.
Silencio.
Anabel mira sus manos.
ANABEL
— Me molesta muchísimo que haya funcionado.
Jose pasa corriendo.
JOSE
— Bienvenida a producción física.
Otra puerta se abre.
Tres guardias más.
Violeta aparece de pronto por un lateral, despeinada, con la grapadora en alto.
VIOLETA
— ¡Me he soltado!
Dispara grapas.
CLAC. CLAC. CLAC.
No hace daño serio, pero asusta una barbaridad.
Un guardia se cubre la cara.
GUARDIA
— ¡¿Qué es eso?!
VIOLETA
— ¡Administración!
Jose lanza un ratón con cable.
Se enrolla en el brazo de un guardia.
Jose tira.
El guardia da media vuelta y se estrella contra un expositor de carpetas.
JOSE
— Látigo USB confirmado.
ANABEL
— No lo llames así.
ENRIQUE
— ¡Moveos!
Llegan a una zona de oficinas.
Puertas cerradas con lector.
Jose Carlos va abriendo una tras otra.
Tarjeta.
Click.
Tarjeta.
Click.
Tarjeta.
Click.
Con calma insultante.
Jose corre detrás.
JOSE
— Estamos en Misión Imposible y él va como si estuviera abriendo salas de reuniones.
JOSE CARLOS
— Habla menos.
JOSE
— Sí, señor.
Una cámara gira hacia ellos.
Blas no está.
Danna no está.
Eso se nota.
Jose la ve.
Se queda parado un segundo.
Demasiado tiempo.
Un guardia le entra por la izquierda.
Jose reacciona tarde, pero reacciona con rabia.
Le golpea con un teclado.
Una vez.
Dos.
Demasiado fuerte.
El guardia cae.
Jose sigue levantando el teclado.
Anabel le agarra el brazo.
ANABEL
— Jose.
Jose respira rápido.
No baja el teclado enseguida.
Jose Carlos se acerca.
JOSE CARLOS
— Ya está.
Jose mira al guardia.
Luego a Jose Carlos.
Baja el teclado.
JOSE
— Estoy bien.
Nadie le cree.
Sigue la carrera.
Llegan a un almacén enorme.
Cintas viejas.
Palés.
Cajas de material informático.
Un carrito elevador parado.
Y al fondo, una puerta con luz azul.
YottaIA vuelve, rota.
YOTTAIA
— Señal… Blas… Danna… cerca…
ENRIQUE
— ¿Dónde?
YOTTAIA
— Nivel inferior… sala… interrogatorio…
La palabra cae.
Interrogatorio.
Todos se quedan más fríos.
Jose aprieta el ratón con cable hasta que cruje.
ANABEL
— Jose.
JOSE
— Estoy.
No dice “bien”.
Esta vez no miente.
Una puerta se abre arriba.
Más guardias.
Muchos.
Demasiados.
Enrique mira el almacén.
Mira un barril grande.
Mira a Jose.
JOSE
— ¿Otra vez?
ENRIQUE
— Otra vez.
Empujan el barril juntos.
Rueda por una rampa metálica.
Baja con estruendo.
Se lleva por delante una fila de conos, una mesa plegable y hace que tres guardias salten como si acabaran de ver Hacienda.
Violeta dispara grapas desde detrás de un palé.
CLAC. CLAC. CLAC.
VIOLETA
— ¡Os estoy archivando!
Anabel lanza una silla giratoria.
La silla rueda sola, gira, no golpea a nadie… hasta que un guardia resbala con ella y cae.
Anabel se queda mirando.
ANABEL
— No quería que funcionara tanto.
Jose Carlos abre la puerta azul.
Click.
Mira dentro.
Su cara cambia.
JOSE CARLOS
— Aquí.
Jose llega.
Mira.
Escaleras hacia abajo.
Luz fría.
Ruido de ventilación.
Algo que ya no parece oficina.
Jose traga saliva.
JOSE
— Vamos.
Jose Carlos le bloquea un segundo con el brazo.
JOSE CARLOS
— Juntos.
Jose asiente.
Detrás, Enrique recoge una regleta del suelo como arma.
ENRIQUE
— Esto es absurdo.
Violeta recarga la grapadora.
VIOLETA
— Pero vamos ganando.
Anabel mira el caos del almacén: guardias en el suelo, barriles, sillas, papeles volando, un ratón USB colgando de una lámpara.
ANABEL
— No llamaría a esto ganar.
Jose baja el primer escalón.
JOSE
— En Yotta, ganar siempre se parece un poco a una denuncia.
Corte.
📍 Nexo — Nivel inferior
⏰ 03:27 a.m.
Las escaleras bajan demasiado.
No como un sótano normal.
Como si alguien hubiera construido una empresa encima de algo que quería esconderse.
Luz fría.
Paredes de hormigón.
Cables por el techo.
Un zumbido constante, bajo, desagradable.
Jose va primero.
Jose Carlos detrás, muy cerca.
Anabel lleva una silla plegable como si odiara admitir que ahora es su arma.
Enrique sostiene una regleta enrollada.
Violeta ha vuelto a recargar la grapadora.
YottaIA chisporrotea en los pinganillos.
YOTTAIA
— Señal de Blas… muy cerca. Danna también. Hay otra firma antigua.
JOSE
— ¿Otra?
YOTTAIA
— Becario.
Jose se detiene.
ANABEL
— ¿Qué becario?
No hay respuesta.
La IA se corta.
Llegan a una puerta metálica.
Jose Carlos pasa la tarjeta.
Nada.
La pasa otra vez.
Nada.
Jose se adelanta con el teclado.
JOSE CARLOS
— Espera.
Jose Carlos mira el lector.
Luego la puerta.
Luego una pequeña caja lateral.
La abre con una horquilla que Violeta le pasa sin explicar por qué la tiene.
Click.
La puerta se abre.
Jose mira a Violeta.
JOSE
— ¿Por qué llevas horquillas de apertura?
VIOLETA
— Por si se rompe un bolso.
ANABEL
— Nadie preguntará más.
Entran.
Sala grande.
Pantallas.
Servidores.
Mesas.
Y al fondo, una silla de oficina.
Atado a ella, con bridas, ojeras enormes y cara de haber visto demasiada documentación vieja:
Pablo.
PABLO
— Ah.
Pausa.
PABLO
— Happens.
Jose se queda helado.
JOSE
— ¿Pablo?
Pablo levanta la cabeza.
PABLO
— Jose.
Pausa.
PABLO
— Llegas tarde a la party más aburrida del mundo.
Anabel corre a soltarle.
Pablo tiene papeles alrededor.
Capturas de pantalla.
Logs antiguos.
Carpetas.
Nombres de proyectos.
Fechas.
Valencia.
Becarios.
Y una palabra repetida varias veces:
OSCAR
Enrique mira los papeles.
ENRIQUE
— ¿Qué te han hecho?
Pablo se ríe muy poco.
PABLO
— Me han torturado con logs de 2019.
— Happens.
Jose corta una brida.
JOSE
— ¿Dónde están Danna y Blas?
Pablo señala con la cabeza hacia otra puerta.
PABLO
— Al fondo.
— Pero aviso: aquí la palabra “becario” significa “disco duro con ansiedad”.
Jose no espera.
Corre.
Jose Carlos le sigue.
La siguiente sala es peor.
No sangrienta.
Peor de otra forma.
Demasiado limpia.
Demasiado blanca.
Demasiado tecnológica para una fábrica abandonada de Jaén.
Dos cápsulas verticales de cristal.
Como tubos de ensayo enormes.
Dentro están Blas y Danna.
En ropa interior, cubiertos parcialmente con mantas térmicas mal colocadas, con cables en la cabeza, sensores en las sienes y electrodos bajando por la nuca.
Pantallas alrededor.
Extracción de datos.
Memoria.
Patrones.
Preguntas automáticas.
Jose se queda sin aire.
Anabel se tapa la boca.
Enrique susurra:
ENRIQUE
— Dios.
Danna abre los ojos dentro del tubo.
Ve a Jose.
Golpea el cristal con rabia.
DANNA, amortiguada
— ¡Sáquenme de esta mierda ya!
Jose casi sonríe de puro alivio.
JOSE
— Está bien.
ANABEL
— Está furiosa.
JOSE
— Por eso.
Blas abre los ojos en el otro tubo.
Está pálido.
Muy pálido.
Mira a Jose.
BLAS
— Giuseppe…
Silencio.
Jose parpadea.
JOSE
— ¿Qué?
BLAS
— Io… io soy Basl.
Pausa.
BLAS
— No, Blas. Blas. Scusi.
Violeta mira a Anabel.
VIOLETA
— ¿Por qué habla como camarero italiano triste?
Pablo, desde la puerta, débil:
PABLO
— Le han tocado algo.
BLAS
— Non me han tocado nada. Solo un poquito il cerebrito.
Danna golpea el cristal otra vez.
DANNA
— ¡Dejen de comentar y abran esta vaina!
Jose Carlos ya está en el panel.
JOSE CARLOS
— Enrique, corta alimentación secundaria.
— Anabel, sensores.
— Jose, no toques nada.
Jose tenía ya la mano encima de un botón rojo.
JOSE
— Correcto.
Anabel mira los cables.
ANABEL
— Esto no es médico.
Pablo se acerca tambaleándose.
PABLO
— No. Es cutre. Pero caro.
Enrique tira de una palanca.
Las cápsulas se abren con un hiss.
Danna sale primero y casi se cae.
Jose la agarra.
Danna le empuja.
DANNA
— Estoy bien.
Pausa.
Se tambalea.
DANNA
— No tan bien. Pero cabreada.
Blas sale envuelto en una manta.
Mira alrededor.
BLAS
— ¿Dónde está mi medaglia?
Jose no sabe qué decir.
BLAS
— Medalla. He dicho medalla. No sé qué me pasa con la boca.
Violeta le pone otra manta encima.
VIOLETA
— Ahora eres internacional.
Danna se frota las sienes.
DANNA
— Había una voz preguntando cosas. Todo el rato. Clientes, Valencia, Yotta, becarios, Óscar…
Jose se queda quieto.
JOSE
— ¿Óscar?
Pablo asiente.
PABLO
— A mí también.
En una esquina hay varias taquillas.
Una está abierta.
Dentro: un traje verde.
Sombrero.
Chaqueta.
Zapatos.
Máscara de leprechaun.
Danna lo ve.
Se queda helada.
Blas también.
BLAS
— Il duende.
DANNA
— Ese hijueputa.
Jose se acerca al traje.
Lo toca con dos dedos.
JOSE
— San Patricks.
Pablo señala una tarjeta colgada dentro de la taquilla.
Nombre:
MANRIQUE
Enrique lo lee.
ENRIQUE
— ¿Quién es Manrique?
Una voz desde el altavoz de la sala responde.
MANRIQUE
— El que os ha dejado llegar hasta aquí.
Silencio.
Las luces parpadean.
Danna agarra un cable y se lo arranca del brazo.
DANNA
— Pues dígale que venga, que lo voy a matar con administración colombiana.
Jose mira hacia la cámara de seguridad.
Por primera vez en toda la noche, no hace un chiste.
Corte.
📍 Nexo — Sala de extracción / pasillo central
⏰ 03:41 a.m.
La puerta del fondo se abre.
No de golpe.
Despacio.
Con teatro.
Entra Manrique.
Traje caro.
Zapatos brillantes.
Pañuelo en el bolsillo.
Sonrisa de LinkedIn.
Ego de persona que se ha puesto “CEO & Visionary Founder” en su propia firma de correo.
Detrás de él aparecen dos guardias.
Luego otros dos.
Luego más pasos en el pasillo.
Nexo despierta.
MANRIQUE
— Yotta Desarrollos.
Mira alrededor.
A Danna con la manta térmica.
A Blas pálido, temblando y hablando raro.
A Pablo suelto.
A Jose con un teclado roto en la mano.
A Violeta con grapadora.
A Anabel con silla.
A Enrique con regleta.
A Jose Carlos, quieto.
MANRIQUE
— Tenía curiosidad por veros juntos.
JOSE
— Y nosotros por denunciarte en grupo.
Manrique sonríe.
MANRIQUE
— Denunciar. Qué palabra tan pequeña para un mercado tan grande.
ANABEL
— Has secuestrado a tres personas.
MANRIQUE
— He retenido activos informacionales.
DANNA
— Te voy a retener yo la respiración, malparido.
Manrique la mira con interés.
MANRIQUE
— Danna. Muy resiliente. Muy útil. Tus patrones de respuesta son excelentes.
Danna intenta ir hacia él.
Jose la frena.
DANNA
— Suéltame.
JOSE
— Luego.
BLAS
— Per favore, que alguien le pegue luego.
Todos le miran.
BLAS
— Perdón. Me salió.
Manrique camina por la sala como si estuviera dando una charla TED en el infierno.
MANRIQUE
— Nexo no roba información. La transforma.
— Donde vosotros veis datos dispersos, yo veo oportunidades.
— Donde vosotros veis errores, yo veo ventanas de mercado.
— Donde vosotros veis privacidad, yo veo fricción.
Enrique da un paso.
ENRIQUE
— Eres un ladrón.
MANRIQUE
— Soy empresario.
Pablo, agotado:
PABLO
— Eso ha sido lo más villano que he oído hoy.
— Happens.
Manrique le ignora.
MANRIQUE
— Yotta es fascinante. Una empresa emocionalmente vulnerable. Caótica, creativa, absurda. Un organismo vivo con demasiados puntos de fuga.
JOSE
— Gracias, LinkedIn Satanás.
Manrique sonríe más.
MANRIQUE
— GeoQ fue sencillo. Antonio quería demostrar que tenía razón. Paco quería facturar. George quería jugar. Solo había que darles una tubería.
Jose se queda muy quieto.
JOSE
— ¿George trabaja para ti?
MANRIQUE
— George trabaja para sí mismo. Los mejores siempre lo hacen.
Jose Carlos habla por primera vez.
JOSE CARLOS
— ¿Y Óscar?
El nombre cambia la sala.
Manrique deja de sonreír un poco.
Solo un poco.
MANRIQUE
— Óscar entendió antes que nadie cómo funcionaba el mercado.
Danna mira a Pablo.
Pablo baja la mirada.
Manrique sigue.
MANRIQUE
— Entendió que las empresas no compiten por clientes. Compiten por información. Por memoria. Por debilidad. Por versiones posibles.
Jose Carlos no aparta la mirada.
JOSE CARLOS
— ¿Dónde está?
Manrique se ríe.
MANRIQUE
— Esa es la pregunta equivocada.
Jose aprieta el teclado.
JOSE
— Pues contesta la correcta antes de que te haga Ctrl+Alt+Del en la cara.
Manrique mira el teclado.
Luego a Jose.
MANRIQUE
— Tú eres el más interesante.
Jose se tensa.
ANABEL
— No le contestes.
MANRIQUE
— El técnico que convierte trauma en chiste.
— El que se cree imprevisible.
— El que siempre lleva algo “por si acaso”.
Jose se queda helado.
Anabel le mira.
Jose Carlos también.
Manrique lo sabe.
Y lo disfruta.
MANRIQUE
— Cuidado con los “por si acaso”. A veces son lo único que termina definiéndote.
Enrique se interpone.
ENRIQUE
— Se acabó.
Manrique levanta una mano.
Los guardias avanzan.
Violeta levanta la grapadora.
VIOLETA
— Tengo grapas y cero paciencia.
DANNA agarra un soporte metálico.
BLAS
— Io tengo una manta y daño cerebral lingüístico.
PABLO
— Yo puedo distraer con lore.
ANABEL
— Nadie se separa.
JOSE CARLOS
— Salimos por donde entramos.
Manrique niega.
MANRIQUE
— No.
Pausa.
MANRIQUE
— Salís por donde yo quiera.
Las luces se apagan.
Solo queda la iluminación roja de emergencia.
Alarmas.
Puertas cerrándose.
Cerraduras.
Clac.
Clac.
Clac.
YottaIA vuelve en los pinganillos, muy rota.
YOTTAIA
— Puertas bloqueadas. Más guardias entrando. Ruta subterránea comprometida.
Jose mira a Jose Carlos.
Jose Carlos mira a todos.
Calma absoluta.
JOSE CARLOS
— Ahora sí. Corremos.
Empieza el caos.
Danna golpea al primer guardia con el soporte.
Violeta dispara grapas a las luces para cegarlos.
Enrique tira la regleta al suelo y dos guardias tropiezan como si la oficina hubiera cobrado vida.
Anabel protege a Pablo con la silla.
Blas intenta correr con la manta y se pisa a sí mismo.
BLAS
— Mamma mia.
JOSE
— Blas, luego vemos lo tuyo.
Manrique desaparece entre la alarma y el humo.
Su voz queda por megafonía.
MANRIQUE
— Óscar os está esperando desde antes de que supierais que existía.
Jose se detiene.
Jose Carlos le agarra del brazo.
JOSE CARLOS
— Ahora no.
Jose mira la puerta por donde Manrique se ha ido.
Respira rápido.
Demasiado rápido.
JOSE
— Ese cabrón sabe.
JOSE CARLOS
— Y nosotros salimos vivos para saberlo también.
Jose asiente.
Pero la cara ya no es la misma.
La salida se abre al pasillo central.
Más guardias.
Más luces rojas.
Más ruido.
Pablo, detrás, medio arrastrado por Anabel:
PABLO
— Odio los finales de temporada.
DANNA
— Esto no es el final.
Jose mira hacia delante.
JOSE
— No.
Pausa.
JOSE
— Pero ya empezó.
Corte.
📍 Nexo — Pasillo central / sala de servidores
⏰ 03:58 a.m.
Alarmas.
Luces rojas.
Humo.
Gente corriendo.
Nexo ya no parece una empresa.
Parece una mentira ardiendo.
Jose Carlos guía al grupo por el pasillo central.
JOSE CARLOS
— Por aquí. Todos juntos.
Danna camina envuelta en la manta térmica, temblando de rabia.
BLAS
— Io… yo puedo correr. Creo.
PABLO
— Yo puedo caerme con estilo. Happens.
Un guardia aparece.
Anabel le estampa la silla sin pensarlo.
ANABEL
— ¡Me está empezando a molestar que esto me salga bien!
Enrique tira de Pablo.
Violeta dispara grapas hacia una cámara.
CLAC. CLAC.
VIOLETA
— ¡Archivo adjunto, cabrones!
Llegan a la sala de servidores.
Chispas.
Fuego pequeño en una torre.
YottaIA entra por pinganillo, rota.
YOTTAIA
— Salida… bloqueada… puerta lateral…
Jose Carlos se adelanta.
Abre una puerta.
Entonces aparece Manrique.
De la nada.
Con una barra metálica en la mano.
Golpea a Jose Carlos y lo estampa contra la pared.
Silencio.
El mundo se para.
Jose Carlos cae de rodillas.
Manrique levanta la barra otra vez.
No hay gag.
No hay frase.
Jose ve la escena.
Blas también.
BLAS
— Jose, no…
Jose saca el arma.
Blas intenta agarrarle el brazo.
BLAS
— ¡Jose, fermati!
Demasiado tarde.
Disparo.
Seco.
Brutal.
Manrique cae.
Sin épica.
Sin música.
Sin victoria.
Solo cae.
Todo queda en silencio.
Jose se queda con el arma en la mano.
Paralizado.
Como si no entendiera su propio cuerpo.
Anabel se acerca despacio.
ANABEL
— Jose…
Jose empieza a respirar mal.
Muy mal.
JOSE
— No… no, no, no…
Se le cae la voz.
Luego rompe.
Grita.
No de rabia.
De pánico.
De horror.
De algo que no vuelve a colocarse igual.
JOSE
— ¡NO! ¡NO, NO, NO!
Danna se queda helada.
Blas llora en silencio.
Pablo baja la mirada.
Enrique no puede moverse.
Jose Carlos, herido, se levanta como puede.
JOSE CARLOS
— Jose.
Jose retrocede.
JOSE
— No quería… no… iba a matarte…
Jose Carlos se acerca despacio.
Muy despacio.
JOSE CARLOS
— Estoy aquí.
Jose tiembla.
Anabel le quita el arma con cuidado.
Él no se resiste.
Ni siquiera parece darse cuenta.
YottaIA no habla.
Por primera vez, la máquina sabe callarse.
Jose Carlos pone una mano en el hombro de Jose.
JOSE CARLOS
— Nos vamos.
Jose mira a Manrique.
Luego a Jose Carlos.
Luego al arma en manos de Anabel.
Algo se ha roto.
Y todos lo ven.
Corte.
📍 Exterior de Nexo — Polígono de Jaén
⏰ 04:23 a.m.
Salen por la entrada subterránea.
Uno a uno.
Danna.
Blas.
Pablo.
Anabel.
Violeta.
Enrique.
Jose Carlos.
Jose el último, casi arrastrado por el silencio.
Detrás, Nexo arde.
No como explosión de película.
Como final sucio.
Servidor por servidor.
Documento por documento.
Mentira por mentira.
Enrique mira el edificio.
ENRIQUE
— Esto nos destruye si queda algo.
Anabel sostiene el arma envuelta en una chaqueta.
No quiere mirarla.
Jose tampoco.
Jose Carlos habla bajo.
JOSE CARLOS
— No puede volver con nosotros.
Nadie pregunta.
Hacen una hoguera pequeña junto a unos bidones oxidados, lejos del edificio.
Queman el arma.
Guantes.
Restos.
Papeles.
No como héroes.
Como gente asustada tomando una decisión que les perseguirá.
Jose está sentado en el suelo.
Danna se acerca.
No dice nada.
Se sienta a su lado.
Blas también.
BLAS
— Jose…
Le sale raro.
Casi italiano.
BLAS
— Estamos vivos.
Jose no responde.
Pablo, envuelto en una manta, tiembla.
PABLO
— Había un nombre.
Todos le miran.
PABLO
— Lo repetían en las preguntas.
— A mí. A Danna. A Blas.
— Valencia. Becarios. Yotta.
— Y siempre…
Traga saliva.
PABLO
— Óscar.
El fuego ilumina las caras.
Danna cierra los ojos.
Enrique mira a Jose Carlos.
Jose Carlos no aparta la vista del edificio.
Dentro de Nexo, una pantalla medio quemada sigue encendida.
Parpadea.
Entre humo y chispas, aparecen tres líneas:
BECARIOS
OSCAR
VALENCIA
La pantalla se apaga.
Corte a negro.
FIN EP12.