“La Sitcom de los Devs Manchegos” — Episodio EX999
«El mejor especial de navidad de una web serie escrita sobre informáticos manchegos»
📍 Oficina Yotta — Edificio Gran Sol
Tarde. Cae una luz dorada por los ventanales. Hace frío, pero huele a café caliente y a cables nuevos.
La oficina está redecorada a mano:
Cada pocos segundos las luces LED parpadean como si fuesen a cortarse.
PABLO
(gritando desde lo alto de la escalera)
—¡VIOLETA, LAS LUCES SE HAN APAGADO OTRA VEZ!
VIOLETA
—¡Porque las has enchufado en la regleta de ANABEL, que está rota desde 2022!
PABLO
—¿Y por qué no la tiráis?
VIOLETA
—Porque es la que mejor funciona. ¡No preguntes!
BEA revisa una lista en una tablet, modo “directora de producción de Netflix”.
BEA
—Vale, chicos, checklist:
Árbol feo: ✔
Luces peligrosas: ✔
Decoración Navideña que viola tres normativas del ENS: ✔
Antonio, ¿te falta mucho con el Belén?
ANTONIO, sentado en una silla, observa todo con serenidad mística.
Ha montado un belén hecho con piezas de servidores viejos y figuras Playmobil.
ANTONIO
—Estoy canalizando la energía de San José… pero este transformador está poseído.
La zarigüella aparece por detrás, arrastrando una guirnalda enorme.
ZARIGÜELLA
—¡ENRIQUE DIJO QUE EL ÁRBOL TENÍA QUE BRILLAR COMO SU DECLARACIÓN DE LA RENTA! ¡HACEDME CASO, SO INÚTILES!
Bea suspira.
BEA
—Vale, empezamos bien la Navidad.
📍 Misma oficina — más tarde
El ambiente navideño contrasta con las caras agotadas del equipo.
ANABEL
—Desde que Jose Carlos es el jefe… no sé si Yotta es una empresa o una academia militar.
PABLO
—Dicen que pide informes de estado a las 3 de la mañana.
ANTONIO
—Yo llevo quince días sin llorar en horario laboral. Eso no es normal.
Bea pasa por detrás, escuchando.
BEA
—No habléis mal de él. Está haciendo lo mejor que puede.
Anabel la mira con una ceja levantada.
ANABEL
—Sí, Bea. “Lo mejor que puede”. ¿Y esas miraditas qué?
Bea se ruboriza.
BEA
—¿Qué miraditas? ¿Qué estás insinuando?
PABLO
—Nada, nada… pero ayer te dijo “buen trabajo” y tú casi te desmayas.
Bea lanza una grapadora a Pablo.
Mientras tanto, Jose Carlos aparece al fondo del pasillo:
Más delgado. Más serio. Más… jefe.
Sujeta documentos y revisa todo con precisión quirúrgica.
JOSE CARLOS
—Equipo: la decoración va mal. La luz está conectada en un puerto inestable. El árbol está torcido. Y ese belén… tiene un cortocircuito en el niño Jesús.
ANTONIO
(firme, espiritual)
—El niño Jesús es un fusible de 16 amperios y merece respeto.
Jose no sonríe. Pero Bea, detrás de él, sí.
Una sonrisa breve. Casi clandestina.
📍 Oficina — tarde
Las luces se apagan de golpe.
VIOLETA
—¡YA ESTAMOS! ¡SE HA IDO LA LUZ!
PABLO
—No, mira… creo que es… ¿un espectáculo?
La puerta principal se abre con un crujido dramático.
Suena un villancico mal tocado por un Casio de los años 90.
Entra PAPÁ NOEL, muy torpe, tambaleándose.
Le sigue un reno altísimo, con un traje que parece comprado en un chino.
Papá Noel tropieza con la moqueta, se come el suelo y se levanta.
PAPA NOEL
(vocecilla forzada)
—“Ho ho ho”… qué mierda de escalón.
El reno intenta ayudarlo pero tropieza también.
REN0 (voz grave y conocida)
—Joder qué calor hace con esto.
Bea se queda blanca.
BEA
—No puede ser…
Papá Noel se quita la barba postiza.
Es ENRIQUE.
Con ropa cómoda, más gordito, ojeras sanas, sonrisa tranquila.
Y el reno se quita la cabeza del disfraz…
Es JOSE.
Pelo largo. Barba. Mucho más delgado.
Ojeras profundas, pero una sonrisa enorme.
Silencio absoluto.
PABLO
—…¿Papa Noel y un reno musculoso…?
ENRIQUE
—¡Feliz Navidad, hijos de Yotta!
La zingüela, disfrazada de elfo, salta encima de Enrique.
ZARIGÜELLA
—¡¡JEFE, TE ECHÉ DE MENOOOOS!!
ENRIQUE
—¡AY, LA MADRE QUE TE PARIÓ, QUE NO EXISTES!
Todo el equipo corre hacia ellos en un abrazo colectivo.
Gritos, risas, lágrimas.
Antonio llora en perfecto silencio.
ANTONIO
(mirando arriba)
—Gracias, San Ignacio… gracias…
📍 Oficina — en círculo, todos sentados en sillas
Jose está sentado en una silla, con el gorro de reno aún en el cuello.
Habla despacio, sin victimismo, con fuerza interior.
JOSE
—No ha sido fácil.
La cárcel china… pues… sin el dinero de Shei… eran más simpáticos, pero igual de hijos de puta.
Bea le toma la mano discretamente.
JOSE
—Pero aprendí a esperar.
A respirar.
A no perder la cabeza cuando…
(mira a Enrique)
…cuando parecía que nadie vendría.
Enrique baja la mirada.
ENRIQUE
(sincero)
—Perdón por tardar tanto, Jose.
Jose sonríe.
JOSE
—Llegaste justo cuando tenías que llegar, jefe.
Silencio cálido.
PABLO
—¿Y te pegaste muchas peleas?
JOSE
(muy tranquilo)
—Las suficientes.
ANTONIO
—¿Y estudiabas?
JOSE
—Sí. Mucho.
No pienso volver a ser débil.
Ni abandonar mi trabajo.
Ni a vosotros.
El equipo sonríe.
Se masca un sentimiento: Yotta ha vuelto a estar completa.
Enrique lo mira en silencio, con orgullo y alivio profundo.
📍 New Carton City – Tarde
New Carton City está… irreconocible pero en el buen sentido.
La cámara sobrevuela:
Ambiente festivo, familiar, humilde y precioso.
Se oye a Mopongo por megafonía:
MOPONGO
—KERRRRIIISTMÁÁÁÁÁS TIME IN CARTÓÓÓN CITYYYY!
Vengan, bailen, coman, ¡y no toquen los muros que aún están secando!
La cámara gira hacia la Cabalgata de Reyes.
Un desfile caótico pero entrañable:
BALTASAR → Mopongo
Va montado en una carretilla tuneada con luces LED. Lleva barba postiza torcida.
MOPONGO
(gritando con megáfono)
—HAPPI CRISMASU, MEIN FRENDS!!
¡VIVAAAA EL CARTÓOOOOON!
MELCHOR → Ulises
Su capa está hecha de una manta térmica del Decathlon. Saluda tímido, pero emocionado.
ULISES
(en voz baja, a un niño)
—Si te portas bien te firmo un Funko mío… bueno, mío no hay… pero puedo hacerte uno con arcilla.
GASPAR → Joel
El público lo jalea.
Niños:
—¡¡GASPAAAAAR!! ¡¡¡GASPAAAAAR!!!
Joel sonríe y hace “poses de influencer”.
Jose Carlos observa el desfile con una mezcla de confusión, ternura y dolor físico por las costillas aún resentidas. A su lado, Enrique mira como un turista que no entiende nada pero lo ama todo.
ENRIQUE
—Esto… es mejor que muchas startups donde he trabajado.
JOSE CARLOS
—Y más estable que nuestra oficina.
Se ríen. Risas suaves, sinceras.
Bea graba todo con el móvil.
📍 Tras la cabalgata – Calle tranquila de Carton City
Joel se acerca lentamente a Jose Carlos. Está nervioso, más de lo habitual.
Joel mira sus manos. Respira hondo.
JOEL
(tartamudeando)
—Tengo que decirte algo… algo… que debí contarte hace meses.
Jose Carlos parpadea.
JOSE CARLOS
—Si es que me has copiado el peinado, ya lo sabía.
JOEL
—No. Bueno… también. Pero no.
Pausa larga.
Joel traga saliva y baja la voz.
JOEL
—Mi nombre no es Joel.
Jose Carlos frunce el ceño.
JOSE CARLOS
—¿Perdón?
Joel aprieta los dientes.
JOEL
—“Joel Roscas” era un… un anagrama.
(intercambia letras en el aire con los dedos)
J-O-E-L… L-O-J-E… JER…
Se rinde.
JOEL
—Mi nombre real es Jeremy.
Jose Carlos abre los ojos de par en par.
JOSE CARLOS
—¿J… Jeremy?
Joel/ Jeremy asiente, avergonzado.
JEREMY
—Vine para joderte.
(te mira, sincero)
Porque te envidiaba.
Porque tú tenías lo que yo pensaba que destruyó a mi padre.
Porque creía que Enrique era tu héroe, y que tú eras su discípulo, y…
(se rompe un poco la voz)
…y odiaba eso.
Jose Carlos respira hondo.
Bea, desde lejos, observa en silencio, preocupada.
Jeremy continúa:
JEREMY
Pero ahora vivo aquí.
Trabajo con Mopongo, en algo… normal.
Duermo… como una persona normal.
Ya no tengo ira dentro.
Lo he entendido todo.
Incluso a mi padre.
Enrique, que escucha desde atrás, queda paralizado, con una mezcla de sorpresa, culpa y alivio.
📍 Mirador de Carton City – Atardecer
Un lugar tranquilo, con vistas a un mar de cartón lleno de luz naranja.
Hay torres de piedras de cartónhechas por los vecinos.
Unos niños juegan lejos, riendo.
Enrique y Jeremy caminan juntos en silencio.
Enrique saca de su chaqueta un sobre gastado.
Lo mira un segundo… como si pesara toneladas.
Se lo entrega.
ENRIQUE
—Tu padre me pidió que te la diera.
Cuando… aún le quedaba tiempo.
Jeremy toma la carta con manos temblorosas.
No la abre de inmediato.
Respira… como si tuviera que reunir años de valentía.
Cámara en primerísimo primer plano en su rostro mientras la abre.
No vemos el contenido.
Solo escuchamos el viento.
Sus ojos se mueven rápido.
Luego más lento.
Luego se humedecen.
Le tiembla el labio inferior.
Sus dedos aprietan el papel.
Una lágrima cae sobre la tinta.
Jeremy cierra la carta con cuidado, la abraza contra su pecho.
JEREMY
(vocecita quebrada)
—No sabía que…
(sonríe entre lágrimas)
que me quería tanto.
Pensé que…
que solo era un borracho enfadado.
Enrique pone una mano en su hombro.
ENRIQUE
—Era un borracho.
Y estaba enfadado.
Pero también era tu padre.
Y luchó por ti al final.
Más de lo que nadie sabe.
Jeremy guarda la carta contra el pecho.
Jeremy respira hondo, largo.
JEREMY
—Gracias.
Gracias por traerme esto.
Gracias por… haber sido su amigo.
Mira el horizonte.
JEREMY
—Creo que… ahora ya puedo seguir.
Un hilo de sonrisa.
Honesta.
Dolorosa.
Liberadora.
📍 San Patrick’s — Noche
Ambiente cálido, con luces navideñas baratas y una banda sonora de villancicos en versión rock celta.
Mesa larga:
Todos con gorros navideños mal puestos.
Jose Carlos intenta servir vino…
pero su mano tiembla un poco por las secuelas de la misión en China.
La copa vuelca.
PABLO
—¡NOOO!
(gritando como si fuera un asesinato)
¡Era el caro!
VIOLETA
—Pablo, es vino de tetrabrik. Cálmate.
Antonio, con la copa en alto, declara:
ANTONIO
—Brindo por las cosas simples.
Y por no haber muerto aplastado por una puerta.
MARUJA
—Eso te pasa por no rezar lo suficiente, hijo.
Antonio abre mucho los ojos, como si Maruja hubiera acertado una profecía.
Enrique observa desde el extremo de la mesa, tranquilo, feliz, sin estrés por primera vez en su vida.
Bea y Jose Carlos intercambian una mirada cómplice que solo Juan ve…
y Juan hace un gesto de “yo ya lo sabía” mientras mastica.
Risas, brindis, chistes malos.
Es la primera noche en mucho tiempo que se sienten vivos.
Y juntos.
📍 Oficina / sobremesa
Mesa larga.
Sobremesa navideña.
Risas suaves, cansadas, felices.
Una sensación de “por fin, paz”.
Enrique reparte los regalos como si fuera un Papá Noel cutre pero cariñoso.
La zarigüella, con gorrito de elfo, lleva los paquetes en la boca y los deposita encima de la mesa.
Enrique le da una caja pequeña, envuelta con un celo mal puesto.
JOSE
—¿Qué es? ¿Explosivo? ¿Legal?
ENRIQUE
—Peor.
Jose abre.
Encuentra una tarjeta.
ChatGPT Plus — Suscripción anual.
Se queda en silencio.
Por primera vez desde la caída de YottaIA.
JOSE
(mirando la tarjeta, emocionado sin decirlo)
—Pues… gracias, supongo. No hablará tan bien como YottaIA, pero…
(sonríe)
haré lo que pueda.
Alonso grita desde la otra punta:
ALONSO
—¡¡EXCELENTE INVERSIÓN ENRICHE!! ¡¡MENOS IA Y MÁS CEREBRO!!
Enrique le lanza un turrón a la cabeza.
Una bolsa del Corte Inglés.
ANABEL
—Ay madre, ¿qué habéis hecho?
Saca una bandeja de pechugas Villaroy.
ANABEL
(gritando de felicidad)
—¡¡MIS VILLAROOOOOOOOY!!
¡¡SOIS LOS MEJORES JEFEEEEES!!
Todos aplauden.
Pablo llora por razones desconocidas.
Enrique reparte sobres.
JORGE
—¿Qué es esto? ¿Un despido navide—?
Abre el sobre.
“Entrevista final para contratación”
JORGE
(se desploma)
—ESTO… ESTO ES MÁS GRANDE QUE EL GORDO DE NAVIDAD.
PABLO
—¿Nos vais a contratar?
JOSE CARLOS
(mientras bebe agua con calma)
—Si sobrevivisteis a Golden Byte…
os merecéis un contrato.
Temporal. Pero contrato.
Jorge chilla como un águila.
La zarigüella recibe una galleta.
Aplaude.
Nadie entiende cómo.
📍 Conversaciones cruzadas entre varios rincones de la oficina
La música suena bajita.
Las luces navideñas parpadean como si tuvieran personalidad propia.
De pie, con una serenidad inédita.
ANTONIO
—Hijos míos…
Ha llegado mi hora.
Me jubilo.
Silencio.
ANABEL
—¿Cómo que te jubilas?
Pero si tú eres inmortal.
ANTONIO
—Precisamente por eso.
Ya me toca descansar un poco.
Se abrazan todos.
Antonio sonríe.
Por primera vez parece completamente en paz.
Enrique explica sus planes.
ENRIQUE
—Yotta seguirá.
Con o sin IA.
Con o sin todo lo que hemos perdido.
Mira a Jose Carlos.
ENRIQUE
—Él llevará la dirección del área técnica.
Yo me encargo de lo económico.
Orden, por primera vez.
JOSE CARLOS
(serio, orgulloso)
—Haré que funcione, jefe.
ENRIQUE
—No “jefe”.
(suave)
Compañero.
Jose Carlos disimula la emoción rascándose la nariz.
En un rincón, lejos del resto.
Miradas largas.
Silencios significativos.
BEA
—Lo hiciste muy bien, ¿sabes?
Has salvado a todos.
JOSE CARLOS
—Tú también.
(suelta una risa mínima)
Incluso cuando casi nos matan veinte veces.
Se cogen de la mano.
Sin esconderlo ya.
Pero sin anunciarlo tampoco.
📍 Oficina — noche
La oficina está a oscuras… salvo por las luces navideñas.
Hay mantas, sofás improvisados y chocolate caliente con sabor sospechoso.
Jose duerme hecho un ovillo.
Pablo ronca como un tractor.
Violeta duerme abrazada a una caja de bombones “por si acaso”.
Antonio duerme sentado meditando.
Anabel duerme con su Villaroy como si fuera un peluche.
Y la zarigüella…
duerme dentro del árbol de Navidad, roncando suavecito.
La cámara se aleja mientras la nieve cae muy despacio fuera.
Suena un villancico cutre de dominio público.
Paz absoluta.
📍 Exterior — noche
Salen todos del edificio Gran Sol.
Se abrochan abrigos.
Respiran el aire frío.
Miran la ciudad iluminada.
No hay sirenas.
No hay chinos.
No hay IA malvada.
No hay dragones dorados.
Solo… vida.
Enrique mira al cielo.
ENRIQUE
(suave, sincero)
—No era el final que esperábamos…
pero era el que necesitábamos.
La cámara sube hacia las luces de la ciudad.
Funde a negro.